Si supieras… de esta congoja que me invade, del tormento que aferrado a mi ser, me hace recordar esta impotencia que siento, al no hallar el camino que me conduzca hacia ti; hacia esa razón que necesito me asista, para poder hacerte entender que necesito de ti.
Si supieras… las veces que te lleno de besos en mi mente. En esta mente que vive por ti y para ti. Solo no soy nada…, solo…soy el bohemio que merodea entre pensamientos, como único alivio a la sed que tengo de ti, de tus caricias, de tus besos; de sentir tu aliento entremezclado con el mío.
Si supieras…que además de la razón…, odio la distancia que nos separa. Que me duermo pensando en ti…para despertar al amanecer con la cruda realidad de tu ausencia. Siento un vacio en mi interior y en lo más profundo de mi alma, se debate la ímpetu de mi cariño hacia ti, con la amargura de no tenerte; el anhelo que me desborda al no poder sentirte cerca, de no poder estrecharte entre mis brazos; de no poder enredar mis dedos entre tu cabello, mientras nos fundimos en un largo, delicado y cálido beso.
Si supieras…que odio este mar que nos separa, que dejo vagar mis ojos, buscándote en el horizonte infinito, mientras intento desesperado, traer a mi mente los bellos recuerdos que viven en mí; aquellos que me repiten una y otra vez, lo que pudo ser y no fue; aquellos que son mi único sustento, mi única razón de ser. La única fuente en la que calmar mi sed de amor, esta sed que tengo de ti.
Si supieras…que siento celos del espejo en que te miras, del sol que se refleja en tu cara. Celos…celos de la brisa que te acaricia, del vaso que roza tus labios cuando bebes. Celos mi amor, celos de no tenerte, de no verte…celos…tengo celos…Celos que crecen y me devoran, haciéndome sentir cada día más vulnerable y más esclavo de tu amor. Y es que muero, muero sin tenerte, embriagado de celos, de unos celos que me enloquecen hasta el punto, de aun teniéndote lejos, sentir tu cálido cuerpo junto al mío, y así, dejarme arrastrar como cada noche, por la única ilusión que me permite disfrutar de ti, aunque solo sea, soñando entre recuerdos…
Andrés Rubido García

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