lunes, 22 de febrero de 2016

Nacidas para sufrir



Hoy quiero romper una lanza, en recuerdo de todas aquellas mujeres, que sin más ilusión, que la de cuidar y proteger a los suyos, sin más disfrute que el de trabajar de sol a sol, con el único afán de juntar un precario jornal, que le permitiese ayudar a mantener a la familia, “vivieron” en crueles circunstancias.

Cariño, un futuro puerto de mar, para cuya construcción se toparon con un gran número de problemas, que dificultaron en cierta medida, la culminación del mismo, y para lo que habrían de transcurrir muchos años. Un pueblo  marinero, y cuyas gentes ansiaban un puerto de abrigo y atraque. Gentes que se esforzaban en su crecimiento, y nunca mejor dicho, en la construcción de un muelle que permitiese el atraque de las embarcaciones. Mientras esto ocurría,  eran las embarcaciones más pequeñas, las que terminaban varando en la playa, y a las que las mujeres se acercaban, teniendo que sumergir casi la totalidad de sus cuerpos, para carrear los paxes (Cestos) cargados de pescado, sobre sus cabezas. Otras se embutían entre el pescado, en las encajonadas de las embarcaciones, y ayudándose con una paxeca (cesta pequeña) cargaban los paxes grandes.

Las mujeres, también transportaban a cuestas, desde tierra a las embarcaciones varadas, a los hombres, que mediante una vara con marcas, introducida verticalmente en la encajonada de pescado, les permitía calcular la cantidad existente de cada encajonada.
 
En aquella época, también llegaban embarcaciones cargadas de sal o de carbón, para lo que utilizaban el mismo medio de descarga… las mujeres. Las mismas que trabajaban en las fábricas, las que remendaban las redes; las que también trabajaban en la tierra, y para la que carreaban los paxes de  estiércol sobre sus cabezas, para luego labrarla y abonarla. Las que trabajaban con el ganado; las que subían al monte en busca de leña; las que atendían  las labores de sus casas; labores como ir a la fuente a buscar agua, al rio a lavar la ropa, hacer la comida, con la que además de alimentar a los hijos, preparaban el carabel al marido que salía para la mar. Mujeres que han marcado una época en la historia de nuestro pueblo, y de otros muchos. Mujeres por las que…  a excepción de sus descendientes, apenas nadie las recuerda, ni las han mencionado, ni tampoco escrito un renglón sobre ellas. Mujeres que han contribuido con su trabajo, esfuerzo y sufrimiento; a veces, enjugando las lágrimas de un mudo llanto, con el dorso de sus manos, y sin llegar a perder la sonrisa de sus labios, al crecimiento y desarrollo de un pueblo, que sin ellas, no hubiese sido posible. Todo… por un precario salario, todo, para poder ayudar a matar el hambre de los suyos. Mujeres que han contribuido con su esfuerzo y sufrimiento a una historia, en la que apenas son mencionadas, y en la que sin dicha mención, resultaría una historia cortada… banal. Mujeres que son merecedoras de algo más, que de un recuerdo, y de sentidas alabanzas.

Andrés Rubido García

domingo, 14 de febrero de 2016

A pesar de los años... uno más



Amanece, y con cada nuevo amanecer, una nueva primavera llena de vida, de amor. Es como un río de ilusión que me invade, y me invita como en cada despertar, a besarte en los labios. Pasiones que alimentan ese amor que nos abraza y nos une, por cada instante que pasa, con el cálido velo del  deseo… de seguir amándote igual y con la misma fuerza y pasión, de aquel nuestro primer beso.

Evocar el recuerdo de aquellos primeros tímidos e inocentes roces, entre los dedos de nuestras ardientes manos… al tiempo que nuestras esquivas miradas, llenas de recelo y ardiente deseo, imaginaban la culminación del inminente primer beso, con el que dar rienda suelta a ese torrente de amor que se había ido fraguando en nuestros corazones… es una forma más de decirte ¡¡Te quiero!!

Te lo he dicho tantas veces, que quizá no se note una vez más, ese… “Te quiero mi vida” Algo tan delicado que nace de lo más profundo de mí ser, y que entre almohadones de pasión, me incita al deseo de besarte nuevamente.

Mi vida, sabemos que el cariño y el amor van cogidos de la mano, al igual que tu y yo, a lo largo de estos  43 años, y que cada beso es una huella más en ese nuestro camino de vida, en el que por cada día que pasa, mayor es nuestro deseo de seguir amándonos, con la misma fuerza y pasión. Mirándonos a los ojos con aquella misma mirada y el mismo sentimiento, con el que nos juramos amor eterno.

Andrés Rubido García

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Hasta cuándo?



Cuando en un país democrático, la corrupción es tal, que ocupa la mayor parte de los titulares de prensa, radio y televisión. Cuando se nos habla de que los principales partidos políticos están inmersos en dicha corrupción. Cuando miembros de la familia real, se ven salpicados y son imputados por dicha plaga, muchos son l@s ciudadan@s  que nos preguntamos… ¿hasta cuándo?  Ciudadan@s  que en un gran número de casos están ocupando la interminable lista del paro. Ciudadanos a los que cuando trabajaban, se les exigía el cumplimiento de sus impuestos, y a los que en muchos casos, se les ha obligado a abandonar sus hogares por falta de pagos… aquí  nos encontramos con la pescadilla que se muerde la cola; y de eso y por desgracia, abunda mucho en esta España invadida de ladron@s que viven a costa de los que pasan hambre, que se ríen de la justicia, que justifican lo robado y guardado en paraísos fiscales, con justificaciones irrisorias, como una herencia. Personajes que pegaron el salto a la política, de la mano del enchufismo, y que sin más títulos que el conseguido en FP, hoy presumen de un capital en un tiempo inimaginable. Personajes que gozando del puto aforamiento, hoy nos miran a través de una cortina, desde la barrera, desde la seguridad de que nadie les va poner la mano encima… aforados, que para una mente tan humilde y un tanto hueca, como puede ser mi caso, me pregunto ¿hasta cuándo va a durar este cachondeo? ¿Hasta cuándo vamos a permitir, que degenerados, que solo piensan en enriquecerse, nos continúen engañando con sus verborreas?

Puede que a algún español o española le cueste trabajo creerse esta pataleta, de la que estoy seguro, que son muchos los ciudadan@s, que están cansados de hacerse las mismas preguntas. Es por ello, que me permito dejaros un directorio, que nos habla de una lista, que a todas luces creo, que está incompleta.


Andrés Rubido García

domingo, 7 de febrero de 2016

Sin cobertura




De aquella época de luto, odios y sinsabores de la posguerra, de cartillas de racionamiento, y de estrecheces… solo conservo entre vagos recuerdos, pequeños comentarios recogidos de diálogos,  entre mis mayores. También, ¿cómo no? Mis propias vivencias, de las cuales tan solo quiero subrayar, aquellas que más marcaron mi relación, con ese bendito pueblo que me vio nacer, y en el que a pesar de las referidas estrecheces, resurgían también días de añoranza. Un mundo real, en un rincón de ensueño, cuya belleza y armonía brindada por la propia naturaleza; contrastaba con aquella forma particular, de dar sentido a lo que a todas luces, me parecía, un mundo de blanco y negro… sin dejar de ser de color.


A pesar de mi amor hacia el terruño, y después de haber orquestado mi futuro lejos del mismo; en cada regreso, en cada nueva visita, comenzaba a sentirme un tanto extranjero en mi propia tierra… Sin embrago, en la misma medida que transcurría el tiempo, mayor era mi pasión por él. Quizás aquellas añoradas vivencias, por aquellos senderos y caminos de tierra, quizá aquellos juegos compartidos en días de colegio, entre billardas, caños y canicas… Quizá… son muchos los gratos recuerdos que me aten a él. 



En cierto modo, y a pesar de la evolución de la vida, del modernismo; de este mundo de mega pixel, de tecnología digital, de teléfonos que han ido cambiando su apelativo de móvil, a blackberry, Smartphone… Un mundo dominado digitalmente, y caminando por el filo de la navaja… Un mundo que en cierta medida, ha resquebrajado la comunicación social, convirtiéndola en un abusivo uso del whatsapp; de dedos encallecidos, y de personas cabizbajas caminando abstraídas, y con la mirada clavada en la pantalla de su inseparable tecnología. Un mundo, en el que su modernismo, es aprovechado por mentes depravadas, y tendencias capaces de romper con un sistema de vida, y en el que, a algún que otro ciudadano, tengamos que recordarle su respeto hacia los demás, y hacia sí mismo… es un mundo, al que no le envidio nada, al que por así decirlo, agradezco a la vida, aquella niñez correteada por aquel rincón de ensueño, y libre de antojos, a la sazón inimaginables, a pesar de las estrecheces. 
A día de hoy y a pesar de los años y de las canas, recuerdo uno de los mejores comunicadores de aquella niñez, utilizado como juguete, sin necesidad de pilas ni cargadores, tan solo dos latas unidas por una piola.

Andrés Rubido García