Amanece,
y con cada nuevo amanecer, una nueva primavera llena de vida, de amor. Es como
un río de ilusión que me invade, y me invita como en cada despertar, a besarte
en los labios. Pasiones que alimentan ese amor que nos abraza y nos une, por cada
instante que pasa, con el cálido velo del deseo… de seguir amándote igual y con la misma
fuerza y pasión, de aquel nuestro primer beso.
Evocar
el recuerdo de aquellos primeros tímidos e inocentes roces, entre los dedos de
nuestras ardientes manos… al tiempo que nuestras esquivas miradas, llenas de recelo
y ardiente deseo, imaginaban la culminación del inminente primer beso, con el
que dar rienda suelta a ese torrente de amor que se había ido fraguando en
nuestros corazones… es una forma más de decirte ¡¡Te quiero!!
Te
lo he dicho tantas veces, que quizá no se note una vez más, ese… “Te quiero mi
vida” Algo tan delicado que nace de lo más profundo de mí ser, y que
entre almohadones de pasión, me incita al deseo de besarte nuevamente.
Mi
vida, sabemos que el cariño y el amor van cogidos de la mano, al igual
que tu y yo, a lo largo de estos 43
años, y que cada beso es una huella más en ese nuestro camino de vida, en el
que por cada día que pasa, mayor es nuestro deseo de seguir amándonos, con la misma
fuerza y pasión. Mirándonos a los ojos con aquella misma mirada y el mismo sentimiento,
con el que nos juramos amor eterno.
Andrés
Rubido García

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