miércoles, 27 de octubre de 2010

En la oscuridad

Al entrar en la plaza, el olor a hierba cortada se confundía con el agradable aroma de la bajamar. Los niños jugaban y correteaban, mientras los mayores hacían comentarios sobre los temas de actualidad. Unos de pie y otros sentados en los bancos de madera, y entre los cuales pude distinguir algunas parejas de enamorados, o simplemente, personas mayores conversando, o enfrascados en la prensa de la mañana.

Curiosamente, a pesar de hallarse todos los bancos ocupados; había uno, en el que solo se hallaba aquel hombre. Luchaba visiblemente por mantener el equilibrio, que su acusada embriaguez le impedía. Sostenía medio cigarro apagado entre los dedos de una de sus temblorosas manos, esperando a ser encendido. Mientras, en su azorada mente, me lo imaginé, pretendiendo ordenar una lista imaginable de obligaciones incumplidas. Una mente, que además de saturada, se hallaba vagando por lares muy distantes, de las arrugadas punteras de sus zapatos. Un par viejo y descuidado, entre cuyas punteras, se hallaba la imagen de una botella vacía, rodeada de colillas.

Acercó a sus labios el resto del cigarro apagado que sostenía entre los dedos; toda una proeza, dado los inútiles intentos, por tratar de vencer el temblor de sus manos, para conseguir encenderlo. Tras expulsar la primera bocanada de humo entre fuertes golpes de tos, y haberse limpiado con el dorso de su mano la comisura de sus labios; extiende su brazo y con el dedo índice señalando, Dios sabe a quién, exclama con dificultad: "Quiero un trago, joder, ponme un trago..."

Un trago, un simple trago, que para muchos será una simpleza, incluso, le reprocharían su actitud tachándolo de todo menos de bonito. Un trago que para él, en ese momento, se traduce en una carencia, que le implica una urgente necesidad, y que únicamente él conoce.

Mientras, el tiempo transcurre implacable sin poder calmar su deseo. Su ansiedad, sus temores, sus temblores, le envuelven en una situación angustiosa. Una situación desesperada que desgraciadamente conoce. Una situación más, a lo largo de una historia, cuyo comienzo se remonta a su añorada adolescencia, en la que por primera vez, tiene su primera experiencia con el alcohol.

Por el largo y tortuoso camino recorrido desde entonces, ha perdido familia, trabajo, amigos y un largo etc., cuya lista solo perdura en su desordenado cerebro. Sea como fuere, en aquel banco, en su banco, sentado sobre un cartón, continúa tembloroso contemplando la botella vacía, mientras en su interior, se continúa librando una batalla, de la que solo él es conocedor, y...culpable, a los ojos de la ignorancia que le contempla.

Andrés Rubido García

domingo, 17 de octubre de 2010

La vida sigue

Los brazos apoyados sobre la balaustrada; a veces, contemplando las pequeñas olas que acariciaban el lienzo de la muralla, y otras, con la mirada perdida en el horizonte. Mientras, su mente navegaba libre entre recuerdos, que le mantenían en un continuo ir y venir. Por un momento, se sintió nuevamente inmerso en aquella vida de marino. Había conseguido retroceder en el tiempo, hasta llegar a sentir el agresivo calor de la sala de máquinas. Se sentía sudoroso, mientras observaba la brasa del cigarro que mantenía entre sus dedos, y que poco a poco se extinguía, invadida por la humedad de aquel sudor, que también transpiraban sus manos.

Había comenzado a esbozar una dudosa e insegura sonrisa, como si acabase de despertar de un sueño, en el que sintiéndose viejo y maltrecho, tan solo servía para poco más, que complacer los deseos de aquel nieto, del que gustaba compartir sus juegos, y como no, robarle de cuando en cuando un beso, nacido de aquellos pequeños y sonrientes labios infantiles, que le insuflaban vida cuando le llamaba ¡Abuelo!.

Sumergido entre recuerdos, y roto el silencio por las voces y risas de aquellos pequeños correteando por la alameda, despertó a la realidad. Una realidad, de la que no era capaz de precisar, el tiempo que se había llevado inmerso entre aquellos recuerdos, que durante unos segundos, le mantuvieron en la duda de si había estado soñando, o por el contrario, comenzaba.

Se preguntaba sobre la capacidad de la mente, y agradecía el haber podido regresar a la realidad. Entre otras cosas, porque la vida debía continuar su curso, y él, debía seguir cumpliendo con sus obligaciones, propias de aquella vida que le había tocado vivir, y como no, procurando a lo largo de la misma, como siempre había hecho, que esta fuese lo más placentera posible. Se trataba por así decirlo, de su vida y sus circunstancias.

Comenzó a caminar y mientras lo hacía, pensaba en lo poco que cuesta disfrutar de los placeres que esta nos brinda, aceptando por supuesto que, "La vida sigue"

Andrés Rubido García

lunes, 11 de octubre de 2010

Por una prensa más informativa y deportiva

En esta época de crisis, de vacas flacas; en la que por desgracia y como siempre, sufren sus consecuencias los más humildes y necesitados. Una época, en la que al igual que en otras anteriores, nuestros comportamientos apenas han variado; al menos, en lo que a humildad, egoísmo, transigencia, tolerancia, etc., etc., se refiere.

Digo esto, porque a excepción de haber echado mano de doña Austeridad, para auto ayudarnos a ajustar el cinturón de la economía. Todo ello, en un desesperado y esforzado intento de conseguir en la medida de lo posible, corregir nuestros gastos, con la mirada puesta en el 30 de cada mes; seguimos pensando, obrando y opinando tan egoísta y negativamente como siempre,

Este, quizá exagerado y extendido razonamiento, es el que me ha llevado a pensar, en lo complicado que lo deben de tener nuestros medios de información, dada la actual crisis; para poder cumplir con su cometido, a la hora de informarnos sobre acontecimientos deportivos, que sin llegar a alcanzar los importantes niveles de nuestra liga futbolera; sin querer pretender robarle espacio a los grandes del deporte. Creo, y con todos mis respetos a los responsables locales y provinciales de la información; en la necesidad de romper una lanza en favor de dichos afectados. Debo hacer constar, la falta de delicadeza e interés, que estos medios muestran con ciertos tipos de deporte. Un deporte, del que dicho sea de paso, se merecen todo el respeto y reconocimiento. Me refiero y como no podía ser de otra manera, a una variante del atletismo, como son las carreras que se corren en nuestras localidades, ya sea a nivel local, provincial, regional, etc.

Cito como ejemplos recientes: V Carrera Rotaria Popular a favor de "Vacunación contra la Meningitis Infantil Costa de Marfil", de la cual tan solo se hizo eco en prensa el diario La Voz, y en internet: lavozdigital.es y diariodecadiz.es, así como de la VIII carrera C. P. DÍA MUNDIAL ENFERMOS DE ALZHEIMER. La primera en la playa de nuestra localidad de Cádiz el 26 de septiembre y la segunda el sábado 9 de octubre en la localidad de San Fernando, y a la que la prensa de nuestra ciudad, apenas hizo mención.

Sería bueno, que dichos medios de comunicación, tuviesen a bien, dedicar un pequeño espacio a dichos acontecimientos. Tanto y más, en estos difíciles tiempos que corren, en los que la necesidad de fomentar el deporte, como un mecanismo más a la hora de buscar alternativas para nuestros jóvenes, ayudándoles de esta forma, a olvidarse un poco de aficiones menos saludables, como son las drogas, entre ellas, el alcohol, que tanto daño está causando en una gran parte de la juventud.

Por último, recordarles a los diferentes medios, que de la misma forma que les aprietan las clavijas a sus asesores de marketing, para vender con más facilidad sus productos, traten de mojarse un poco, con este tipo de deporte. Seguro que tanto los clubes que participan, como los distintos deportistas, ya sean profesionales o aficionados, se lo agradecerían enormemente.

Andrés Rubido García

domingo, 3 de octubre de 2010

Tarde, mal y a rastras

Atrás quedaron los ecos, de aquellos que impulsados por sus nefastas situaciones laborales, y arrastrados por la propaganda sindicalista, reventaron sus gargantas en pos de sus derechos. Atrás, formando ya parte del pasado, quedan los ecos de una huelga que se me antoja tardía y fuera de lugar.

Desgraciadamente y como suele decirse: "Nunca faltó un roto para un descosido", es por ello, por lo que un puñado de jacobinos, hicieron su aparición, para dejarnos una negativa y lastimosa huella, como prueba contundente de la total falta de civismo y educación, entre muchos de nosotros, y que por aquello del que dirán; algunos, conscientes de su desbordado salvajismo, lo practican escondiendo sus rostros en una capucha.

Sea como fuere, lo que me apena, es la rotundidad salvaje con la que se violan los derechos a las libertades de expresion y eleccion.

Ni que decir tiene, la cantidad de criaturas trabajadoras, coaccionadas por los empresarios. Y no nos olvidemos, de aquellas, que habiendo decidido ir a trabajar, se han visto presionadas por los piquetes, que a su vez y al igual que algún que otro miembro de las fuerzas de seguridad, se pasan de la raya sin importarles y mucho menos pararse a pensar, si estarán violando el derecho de sus conciudadanos.

Esto señores, esta ocurriendo a día de hoy y se repite una y otra vez, sin importarnos las consecuencias y razonamientos de nuestros semejantes, que por así decirlo, tienen el mismo derecho a disfrutar de esa libertad de expresión, de decision o eleccion, sin necesidad de que tenga que venir nadie a obligarles de forma antidemocratica, a romper con sus principios; y mucho menos, cuando en cualquiera de los casos, se hallen cumpliendo desde el respeto y educación, con su derecho de ciudadano.

Como quiera que fuere, atras queda una huelga, de la que espero brote algún avance o cambio positivo, y no tengamos que lamentar, las decisiones de los dirigentes sindicalistas, que aún teniendo derecho a equivocarse; también les asiste el derecho y obligacion a ejercer su responsabilidad, para actuar desde el razonamiento lógico, como representantes y defensores de los derechos del pueblo trabajador. De haber sido así, se habría evitado llegar tarde al planteamiento de dicha huelga, que entre otra serie de cosas, contrasta con la delicada situación económicade este país, al que se le a hecho un flaco favor y de cuyos resultados negativos, daremos cuenta los pobrecitos de siempre.

Andrés Rubido García