domingo, 3 de octubre de 2010

Tarde, mal y a rastras

Atrás quedaron los ecos, de aquellos que impulsados por sus nefastas situaciones laborales, y arrastrados por la propaganda sindicalista, reventaron sus gargantas en pos de sus derechos. Atrás, formando ya parte del pasado, quedan los ecos de una huelga que se me antoja tardía y fuera de lugar.

Desgraciadamente y como suele decirse: "Nunca faltó un roto para un descosido", es por ello, por lo que un puñado de jacobinos, hicieron su aparición, para dejarnos una negativa y lastimosa huella, como prueba contundente de la total falta de civismo y educación, entre muchos de nosotros, y que por aquello del que dirán; algunos, conscientes de su desbordado salvajismo, lo practican escondiendo sus rostros en una capucha.

Sea como fuere, lo que me apena, es la rotundidad salvaje con la que se violan los derechos a las libertades de expresion y eleccion.

Ni que decir tiene, la cantidad de criaturas trabajadoras, coaccionadas por los empresarios. Y no nos olvidemos, de aquellas, que habiendo decidido ir a trabajar, se han visto presionadas por los piquetes, que a su vez y al igual que algún que otro miembro de las fuerzas de seguridad, se pasan de la raya sin importarles y mucho menos pararse a pensar, si estarán violando el derecho de sus conciudadanos.

Esto señores, esta ocurriendo a día de hoy y se repite una y otra vez, sin importarnos las consecuencias y razonamientos de nuestros semejantes, que por así decirlo, tienen el mismo derecho a disfrutar de esa libertad de expresión, de decision o eleccion, sin necesidad de que tenga que venir nadie a obligarles de forma antidemocratica, a romper con sus principios; y mucho menos, cuando en cualquiera de los casos, se hallen cumpliendo desde el respeto y educación, con su derecho de ciudadano.

Como quiera que fuere, atras queda una huelga, de la que espero brote algún avance o cambio positivo, y no tengamos que lamentar, las decisiones de los dirigentes sindicalistas, que aún teniendo derecho a equivocarse; también les asiste el derecho y obligacion a ejercer su responsabilidad, para actuar desde el razonamiento lógico, como representantes y defensores de los derechos del pueblo trabajador. De haber sido así, se habría evitado llegar tarde al planteamiento de dicha huelga, que entre otra serie de cosas, contrasta con la delicada situación económicade este país, al que se le a hecho un flaco favor y de cuyos resultados negativos, daremos cuenta los pobrecitos de siempre.

Andrés Rubido García

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