Desde la zozobra que me provoca la gitanería, la demagogia, y como no, la
ineptitud de los políticos; me nace la
necesidad de manifestar mi enojo, en contra de la corrupción compartida entre
todos y cada uno de los distintos foros políticos de todo un mundo, cuyos
corruptos responsables, se afanan en la continuidad de malgastar la riqueza de
los pueblos, en infinidad de reuniones infructuosas, en la promulgación de
nuevas leyes, en la modificación y en la derogación de otras. Todos ellos, como
si de un acuerdo internacional se tratase, se ponen manos a la obra, a la
búsqueda de erradicar: El paro, el tráfico de drogas, la corrupción, el fraude
fiscal, el tráfico de influencias…y de seguir así, erradicaran junto con la
enseñanza y la sanidad, la ley del menor, el bienestar social, la seguridad del
pueblo, etc., etc. Algo curiosamente contraproducente, cuando toda esta serie
de problemas a solucionar, forman parte de muchos de los delitos por ellos
mismos cometidos.
Ocurre en cada investidura, en cada nombramiento,
tanto político como de altos cargos en las grandes empresas; sin olvidarnos de
aquellas a las que en reciente manifestaciones piropeaban con aquello de: "la
quita, el canje, os llevará por delante", "aquí está la cueva
de Ali Babá" o "Caixa Galicia, las preferentes te van a hundir
si no haces justicia".
Cuando apenas han prestado “juramento” de guardar y
hacer guardar. Es cuando se les presenta la más “difícil” y cómo no, soñada y
ambicionada de las tareas; la de pasarse por el forro de sus cojones, todo lo
prometido al pueblo que ignorantemente le eligió creyendo en sus buenas
promesas, adornadas todas y cada una de ellas con floridas y sentimentales palabras, entre las que se ocultan la única verdad de
sus intenciones, la más trascendental meta de todos y cada uno de ellos…la de
reposar sus posaderas en la más grande y principal poltrona del país, pueblo o
empresas multinacionales o no; a cuyos súbditos han “prometido” lo imposible; y de lo que haciendo uso de la
demagogia, adornada con algún que otro acto de nuevas “promesas”; dedican una
carrera o legislatura de cuatro años y bajo cuerda a la más importante de sus
razones “Venga a nos él tu reino”
Como ciudadanos y pueblo soberano, tenemos la
obligación de gritarle al mundo entero, y digo al mundo entero, porque en todos
ellos se están cociendo las mismas habichuelas; que basta ya de tanto robo
descarado, de tanto engorde a consta del pueblo, de tanto abusar de la falta de
información de aquellos más vulnerables, y que son por así decirlo, los que
inconscientemente terminan creyendo en ese gran puñado de ladrones de guante
blanco. Personajes encorbatados en sus trajeados uniformes, y que con tan solo
una mirada son capaces de engordar sus cuentas corrientes.
Estamos hartos de escuchar de los delitos de fraudes
cometidos por responsables políticos, de tanta palabrería barata, con la que
tratan de confundir al pueblo, como un intento de restarle importancia al
delito cometido. Ya no se habla de robo cuando en dicho delito está implicado
D. fulanito; ahora les resulta más fino
recurrir a palabras como: fraude o en su defecto, malversación de fondos
públicos; que en definitiva, es meterse en el bolsillo aquello que pertenece al
pueblo.
Andrés Rubido García

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