domingo, 30 de diciembre de 2012

“El próximo año será”



Un verano más que se fue, un año más que termina, y a partir de ahí, es cuando vuelve a renacer la esperanza, entre el suspiro y la nostalgia de un pixin lejos de su pueblo. Una vez más las circunstancias del destino lo impiden; una vez más me prometo entre mis más grandes deseos, “El próximo año será”. Entonces, vuelvo a percibir las imágenes de mi pueblo. Un rincón que emerge como una gran parte de un todo de la madre naturaleza, como si de un caprichoso antojo de la hermosura se tratase. Un capricho arropado por una mixtura de formas y colores.  Un inmenso balcón lleno de rincones, desde los que puedo contemplar la grandiosidad de esa belleza. Son tantas y variadas las esquinas de sus rincones y tantos los motivos, que me parece estar vislumbrando la altanera beldad de Los Aguilones, soportando con arrogancia los embates de  las olas, y en cuyo afanado esfuerzo, hacen denotar la  blanca espuma, por la que son constantemente acariciados. Una espuma, cuyo aroma es empujado por la brisa y nunca mejor dicho marina, a través de la cual puedo llegar a percibir la perfecta y magistral unión del sabor a sal del atlántico, y la bravura del Cantábrico. Es ese mismo y bello pueblo marinero,  en el que el Campo Santo, descansa sobre el acantilado del peiral, como un deseo más de la cercanía del mar. Es mi pueblo, y cómo no,  el mismo donde el múltiple y variado verde de los campos se funde entre la niebla  que a veces corona A Capelada  con el azul del cielo, a veces gris. Es allí,  donde como dice una canción,” la lluvia es arte”  y  forma parte del paisaje; de un bellísimo paisaje en el que la exquisitez,  desemboca en el enlosado de la frase: “El que a Cariño va, con Cariño vuelve”, y a quien no puedo por menos que darle las gracias al permitirme poder colgar una pequeña parte de la hermosura de la cual nunca me cansaré de enaltecer.

Andrés Rubido García

domingo, 16 de diciembre de 2012

A mis padres




Despertarme con los primeros rayos de luz de un amanecer cualquiera, con la sonrisa en mis labios, como testigo de haber disfrutado de una noche mágica, en la que a poco de cerrarse mis ojos mientras pensaba en vosotros, me he sentido transportado, como una continuidad, como un enlace perfecto, en el que mi pensamiento se iba convirtiendo en un bello sueño. Un sueño en el que me hubiese gustado permanecer por más tiempo, y del que una vez despierto, trato por todos los medios, no perder ni un solo detalle del mismo.


Sí, todo nacido de un sueño, una ilusión, una quimera, una fantasía…que importancia podrá tener su terminología u origen, cuando la verdadera esencia de la parte real del mismo, y cuyo comienzo lo brinda el despertar de ese nuevo amanecer; es la serena placidez personificada, de haber vivido aunque solo haya sido a través de mi imaginación, el más bello de mis anhelados sueños.


Son tantas las veces que he pensado y suspirado por vosotros, que cuando mi mente me brinda vuestra presencia, es el mayor de los regalos que puede ofrecerme la vida. Mamá, han sido tantas las veces que he grabado tu cara en mi mente a través de una foto. Tantas, como tantas otras me he Imaginado cogido de tu mano al lado de mi padre, y paseado con vosotros por las calles de nuestro pueblo.


Que ingenua…que cándida e inocente es la mente; pero que grande el regalo que me brinda en cada uno de estos sueños, en los que me he sentido hijo. Son esos momentos ingenuos, en los que os he sentido cerca, en los que os he llamado mamá, papá, y aunque solo haya sido entre sueños, he podido disfrutar de lo que la realidad de la vida me ha negado.


Son quizá estos días cargados de tragedias, estos días en los que algunas familias se molestan o alborotan al no encontrar respuesta a la comida que han de poner por Navidad; mientras muchos otros no tienen ni que llevarse a la boca. Posiblemente sí, posiblemente sean estos días de Adviento, estos momentos, en los que sintiéndome padre y abuelo, también quiera recordar cuando mis padres…Y es aquí, cuando la misma mente que me ha permitido tan grato momento, me devuelve a la realidad. Una realidad que me hace ver, que tan solo ha sido el bello sueño de una noche. 


Andrés Rubido García

domingo, 9 de diciembre de 2012

A tod@s mis seguidores



En este año que termina,  es mi obligación para con este y a su vez valiosísimo grupo de seguidores de mí blog “seronoserandresrubido”; expresaros además de felicitaros las fiestas y desearos a tod@s un prospero año nuevo cargado de salud, paz y esperanza; el inmenso y fiel reconocimiento, con el que me siento en el placentero deber,  de manifestaros mi más inmensa gratitud, y de manera muy especial, a vosotros que habéis tenido a bien, dejar constancia de vuestras visitas como miembro participante. Algo que es por así decirlo, la fuerza con la que me infundís cada día la voluntad, para seguir escribiendo. Un gran abrazo.


Andrés Rubido García

lunes, 3 de diciembre de 2012

Y al pueblo lo que es del pueblo


Desde la zozobra que me provoca la  gitanería, la demagogia, y como no, la ineptitud  de los políticos; me nace la necesidad de manifestar mi enojo, en contra de la corrupción compartida entre todos y cada uno de los distintos foros políticos de todo un mundo, cuyos corruptos responsables, se afanan en la continuidad de malgastar la riqueza de los pueblos, en infinidad de reuniones infructuosas, en la promulgación de nuevas leyes, en la modificación y en la derogación de otras. Todos ellos, como si de un acuerdo internacional se tratase, se ponen manos a la obra, a la búsqueda de erradicar: El paro, el tráfico de drogas, la corrupción, el fraude fiscal, el tráfico de influencias…y de seguir así, erradicaran junto con la enseñanza y la sanidad, la ley del menor, el bienestar social, la seguridad del pueblo, etc., etc. Algo curiosamente contraproducente, cuando toda esta serie de problemas a solucionar, forman parte de muchos de los delitos por ellos mismos cometidos. 

Ocurre en cada investidura, en cada nombramiento, tanto político como de altos cargos en las grandes empresas; sin olvidarnos de aquellas a las que en reciente manifestaciones piropeaban con aquello de: "la quita, el canje, os llevará por delante", "aquí está la cueva de Ali Babá" o "Caixa Galicia, las preferentes te van a hundir si no haces justicia". 

Cuando apenas han prestado “juramento” de guardar y hacer guardar. Es cuando se les presenta la más “difícil” y cómo no, soñada y ambicionada de las tareas; la de pasarse por el forro de sus cojones, todo lo prometido al pueblo que ignorantemente le eligió creyendo en sus buenas promesas, adornadas todas y cada una de ellas con floridas y sentimentales palabras,  entre las que se ocultan la única verdad de sus intenciones, la más trascendental meta de todos y cada uno de ellos…la de reposar sus posaderas en la más grande y principal poltrona del país, pueblo o empresas multinacionales o no; a cuyos súbditos han “prometido” lo  imposible; y de lo que haciendo uso de la demagogia, adornada con algún que otro acto de nuevas “promesas”; dedican una carrera o legislatura de cuatro años y bajo cuerda a la más importante de sus razones “Venga a nos él tu reino”

Como ciudadanos y pueblo soberano, tenemos la obligación de gritarle al mundo entero, y digo al mundo entero, porque en todos ellos se están cociendo las mismas habichuelas; que basta ya de tanto robo descarado, de tanto engorde a consta del pueblo, de tanto abusar de la falta de información de aquellos más vulnerables, y que son por así decirlo, los que inconscientemente terminan creyendo en ese gran puñado de ladrones de guante blanco. Personajes encorbatados en sus trajeados uniformes, y que con tan solo una mirada son capaces de engordar sus cuentas corrientes.

Estamos hartos de escuchar de los delitos de fraudes cometidos por responsables políticos, de tanta palabrería barata, con la que tratan de confundir al pueblo, como un intento de restarle importancia al delito cometido. Ya no se habla de robo cuando en dicho delito está implicado D. fulanito; ahora les resulta más fino  recurrir a palabras como: fraude o en su defecto, malversación de fondos públicos; que en definitiva, es meterse en el bolsillo aquello que pertenece al pueblo. 

Andrés Rubido García