Hoy, pensando en ti, he sucumbido al sueño entre las imágenes que generosamente danzaban en mi mente, motivadas por este inmortal deseo de recordarte en cada instante. Quizá el hecho de sentirme y ser parte de ti, de todas y cada una de esas vivencias que hoy viven en mí, sean razón más que suficiente, para mantener vivo tu recuerdo.
Hoy, me he visto una vez más, paseando por tus empinadas y sinuosas calles y me he saciado de ti, hasta el punto de dejarme arrastrar hasta la misma embriaguez, con tus innumerables recuerdos. Una embriaguez, en la que olvidado de la realidad del momento, he dejado llevarme por mi desaforado deseo, de sentirme cerca de ti, entregado a ti, viviendo de ti, perdido en ti…
Han pasado tantos años, que a pesar de ello continuo siendo aquel niño que un día te dejo; el mismo que alejándose de ti, lo hacía en la esperanza de volver, para nunca más abandonarte.
Hoy a pesar de haber soñado contigo, me he sentido triste y melancólico, al pensar en lo poco que he disfrutado de ti. Sin embargo, me hace ser feliz el saber que en ti nací, que por entre tus calles jugué y me perdí, y que a pesar de la lejanía soy todo de ti; porque de ti son mis raíces y de ti nacen todos estos bellos recuerdos que un día viví.
Hoy he vuelto a jugar a imaginar, he vuelto a rebuscar entre los recuerdos y sentido la necesidad de expresar una vez más lo que siento por ti. Si supieras las veces que te nombro, las veces que susurro tu nombre…hoy, al despertar de tan maravilloso sueño… ¡Cariño!, mis labios te han vuelto a evocar.
Andrés Rubido García

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