Hoy, cuando se cumplen años de mí llegada a este bello mundo, cuando a través de flases mi mente comienza a recordar los distintos episodios de este sexagenario; mis recuerdos se aglutinan y detienen en ti, en lo más bello que me ha ocurrido. Sí, eres tú mi vida, tú y yo, que a pesar de los años transcurridos, mantenemos viva esta llama de amor que lejos de extinguirse, se muestra más intensa por cada día, por cada instante que pasa, con cada una de esas veces que nos miramos y besamos con la misma pasión de aquella primera vez.
Que importa el tiempo transcurrido, cuando mis pensamientos vuelan hacia ti y por ti; cuando mis manos se funden con las tuyas, o cuando el deseo de imaginar me supera y presiento que tu cuerpo necesita de mis caricias, y dejo mis manos deambulando por la lisura de tu piel.
Cuando te contemplo, y son mis ojos los que se pierden por cada rincón de tu cuerpo, y se detienen en la comisura de tus labios, en tus perfectas y delicadas mejillas sobre las que reposan los parpados de esos tus ojos, que aún a pesar de haberse dejado vencer por el sueño, me recreo cerrando los míos, y así recordar el bello color de los tuyos.
Cuando pienso como en tantas y tantas veces, que es tanto lo que te amo, que me siento dichoso por tenerte y me asalta el deseo de abrazarte y estrecharte entre mis brazos…hasta sentir el calor de tu piel sobre mi piel…para en medio de ese amoroso y mimoso abrazo, mientras nos contemplamos mirándonos mutuamente y dejando que sean nuestros ojos los que se digan una y tantas y tantas veces…Te quiero, te amo, te deseo…
¡No!, no ha llegado aún el momento, en el que mi mente se relaje y tu nombre pueda quedar relegado al olvido. ¡No!, no soporto la idea de olvidarte, tan solo puedo decirte, que pensarlo me produce un inmenso temor. Temor a perderte, a no tenerte, a no poder continuar disfrutando de ti. Temor, por el que lejos de olvidarte, más presente te tengo en mi mente y mayor es mi deseo de amarte y abrazarte, hasta fundirnos en un largo y profundo sueño en nuestro lecho del amor.
Andrés Rubido García

No hay comentarios:
Publicar un comentario