sábado, 6 de agosto de 2011

De aquellos polvos, estos lodos


Como cada año, llegado el verano comienza a surgir la interminable polémica, que al igual que en anteriores ocasiones, y como no podía ser de otra manera, suele venir acompañada de una pregunta sin respuesta, o en el "mejor" de los casos, con una respuesta a todas luces falta de firmeza. Todo ello, debido a la incoherencia y falta de entendimiento mutuo, por parte de las distintas administraciones y responsables a la vez en la toma de decisiones, que como bien decía antes, nunca terminan por definir la verdadera solución al problema de: Barbacoas Si, o Barbacoas no. Entre otras cosas, por aquello de la falta de un estudio firme y coherente, que termine de una vez por todas con tanta contrariedad. 

Me imagino a más de un ciudadano preguntándose, ¿Será verdad que contaminamos la playa con las barbacoas?, ¿Será un camelo que nos quieren envainar, para terminar eliminándolas? Y por supuesto, de seguir así, ¿Nos quedaremos a corto plazo sin nuestro Trofeo Carranza? Un Trofeo de trofeos, que si bien tuvo su esplendor internacionalmente reconocido, hoy lo vemos pasar sin pena ni gloria.

Sinceramente creo, que la falta de rigor en la toma de decisiones sobre un estudio medioambiental, sumada a la determinación firme de las administraciones implicadas, y como no, a los esfuerzos necesarios para comenzar a educar a la ciudadanía en el buen uso y utilización de un bien tan valioso como es el de nuestra playa, daría como resultado el poder permitir hacer, la familiar fiesta de las barbacoas, que cada año se ven más cargadas de limitaciones; y que en definitiva, invitan a los gaditanos a imaginarse una final del “Trofeo Carranza” sin el acompañamiento de las cada vez, más limitadas barbacoas.

Terminaré insistiendo, en que se trata más de la falta de voluntad y deseo por parte de las administraciones, en buscar una solución que permita la continuidad de una de nuestras atracciones veraniegas, y que no estaría de más, procurar aderezarlas con actuaciones de grupos musicales capaces de dar prestigio a una ciudad a la que curiosamente parece, se le intenta encauzar hacia la explotación turística; y que más que incrementar la variedad de distintas formas de ocio, lo que se está haciendo, es reducir las posibilidades de elección de nuestros ciudadanos y visitantes. Aunque como bien decía Fernando Santiago Periodista y presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, en su columna del Diario de Cádiz del viernes 5 del corriente: “No podemos tirar por la borda toda una vida de fracasos”, frase con la que yo personalmente coincido con él, en aquello de que los gaditanos, nos hemos acostumbrado desgraciadamente, a vivir del fracaso y disfrutar de nuestro victimismo. Nunca mejor dicho, una costumbre o fruto, producto de aquel popular dicho: De aquellos polvos, estos lodos

Andrés Rubido García

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