jueves, 4 de agosto de 2011

Breivik, otra manzana podrida.




No entiendo la vida sin amor, sin aprecio hacia nuestros semejantes, hacia todo aquello que la naturaleza nos ha brindado, y entre lo que somos libres de elegir y destruir a pesar de las leyes que nos han sido impuestas. Entre otras cosas, porque toda libertad necesita de limitaciones, para evitar y a ser posible erradicar, el contaminante libertinaje; solo así, es posible la erradicación de la mala y retrograda "educación", que tan solo se autoalimenta de: delincuencia, vandalismo, desprecio, odio, envidia, y un largo etc. de negativismos, entre los que la carencia de las buenas costumbres, brillan por su ausencia.

Por desgracia, pululan en demasía los energúmenos dedicados a estos estilos de “vida”; que dicho sea de paso, se les atribuyen enfermedades mentales de todo tipo, que tan solo sirven como argumentos, para liberarles de penas carcelarias. Digo esto, por aquello de que padecen de todo, menos de falta de inteligencia, que aunque hablemos de una inteligencia precaria; son pocos o ninguno, aquellos a los que se les ocurre declararse con tendencias tan horriblemente abominables y bajunas, como para creerse enviados de…Satanás; solo así, se pueden llegar a cometer homicidios en masa, con la misma sangre fría, del que juega una partida de ajedrez.

En  la última noticia aparecida en el diario El País, con fecha 1/08/11, podemos leer: Los ataques perpetrados por Anders Behring Breivik conmocionaron a Noruega y al mundo entero. La tragedia, además, ha afectado al sector de los videojuegos. Mientras el recuerdo de la bomba de Oslo y la masacre en la isla de Utoya se mantengan frescos en la memoria de los noruegos, una importante cadena ha decidido retirar juegos violentos "en consideración a los afectados".

Nos urge encontrar en qué momento, razón o sistema de nuestras responsabilidades como educadores de nuestros hijos, nos estamos equivocando; para en la medida de lo posible, evitar sumar males, a lo más grave de todas estas historias. Unas historias, que siempre van acompañadas del peor de los razonamientos legales. Como no podía ser de otra manera, les hablo y nunca mejor dicho, de los fallos judiciales que en la mayoría de los casos, se asemejan más a la injusticia empleada por el sistema, y como no, equivocaciones que son por así decirlo, la manzana podrida, el abono o caldo de cultivo de una semilla, que como si de una pandemia se tratase, nos va minando a todo lo largo y ancho de este maltrecho y humanamente contaminado planeta, del que recuerdo que en algún que otro artículo, libro, etc.; lo bautizaban con el sobrenombre de “Planeta Azul”.

Andrés Rubido García





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