lunes, 27 de abril de 2020

¡Mamá te quiero!


¡No! No me he equivocado en el día de la celebración de la madre. Simplemente quiero recordarme a mí mismo, que el día de mi Madre, es cualquier día del año, cualquier momento, en el que me quede contemplado esa foto que conservo de ella, y en la que aparecemos los dos.

Una vez más siento la necesidad de plantar cara a ese gigante tan grande como es el marketing. Sinceramente, ¿Quién es ese gigante, al que permitimos que nos rijamos como miembros de una inmensa manada de corderitos atravesando por la cañada que a él le convenga, según momento, día o fiesta del año para recordarnos fechas, para recordarnos la joya?… ¿Quién es ese tan atento y respetuoso, capaz de desmelenarse, en pos de que cumplamos con sus urdidas patrañas? 

Son tantos los años preñados de preguntas sin respuestas. Tantos mis infructuosos intentos por recobrar una memoria que apenas comenzaba a ejercitarse como tal, que hoy como queriendo pretender un imposible, me vuelvo a recrear, contemplando tu foto, y casi murmurando diciéndote ¡Mamá! Pero ni en mis lágrimas derramadas, encuentro ese granito que me sirva, aunque sea por un solo momento, para poder decirte… ¡Lo recuerdo! Recuerdo aquel día, el instante, aquel beso mientras te imagino acunándome entre tus brazos.

Hoy, como en cada instante, acuden a mi mente mis queridos nietos. Y es hoy ¡mamá!, cuando creo que haya donde estés, deberás estar disfrutando de que la familia crece, de que ya son tres tus bisnietos, único regalo que puedo hacerte, a través de esta carta, que me consta, habrás terminado de leerla, al mismo tiempo que yo de escribirla.

Mamá, permíteme que con esta pequeña carta, pueda extender todo mi amor, a todas las madres del mundo, y felicitaros en nombre de todos esos hijos que os quieren del mismo modo que yo os quiero y respeto, dado el gran don del que Dios os ha dotado, y de esa forma Felicitarlas a todas, como si de una sola se tratase…Quizá, porque para mí, todas las madres sois iguales ¡mamá! Recibe de mis labios, aunque solo pueda ser de forma virtual, todos esos besos y arrumacos, que me hubiese gustado poder darte en persona ¡Te quiero Mamá!

Andrés Rubido García

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