Al
igual que vamos cumpliendo años; la edad con el paso de los mismos, va dejando
su huella marcada en nuestro cuerpo y en algunos recónditos rincones de nuestra
mente. No obstante, ha día de hoy, soy consciente de la respuesta de mi mente
ante ciertas preguntas, cuyas respuestas se hallan un tanto próximas a la
frontera del olvido. Mentiría, sino reconociese cierto temor a la presencia de
la huella, con la que nos va marcando la vejez. Temor a olvidar aquello que
siempre e añorado, querido y amado. Después de todo, y haciendo una
rudimentaria valoración de lo positivo o negativo, en mi caminar por el sendero
de la vida, que me ha tocado vivir; tendría que decir, que lo positivo supera a
los pasajes negativos.
Sea
como fuere, no pretendo llorarle a la diosa fortuna, a fin de que me recompense
por los malos tragos vividos. Sin embargo, después de haber sobrevivido a tres
naufragios; este cuarto, y sin agua por medio, también me gustaría superarlo, y
no precisamente por mi total entrega ante las vicisitudes. Algo a lo que creo
estoy respondiendo, pero no soy yo quien deba valorar esa entrega. Diría, que al igual que el naufrago
se agarra a un madero por pequeño que sea, y ante el cual deposita toda su
confianza; es en este caso, cuando también trato de buscar y agarrarme ese
madero.
Son
muchas las veces que pienso, que el mero hecho de haber sido un marino, no me
ha permitido disfrutar de mi familia tanto como me hubiera gustado. Es ahora
con el peso de los años, cuando intento “Recuperar” el tiempo perdido. Una
quimera que no se sostiene ni entre nubes de algodón. Pero es hoy, después de
haber disfrutado de maravillosos acontecimientos y celebraciones familiares; hoy
cuando me sobran las riquezas que no tengo ni deseo, cuando solo con mi pensión
me permito disfrutar de aquellos mis seres queridos. Cuando un efusivo abrazo
me recuerda la necesidad y la importancia de los mismos… cuando me recuerdo que
soy el esposo, el padre y el abuelo más
feliz del mundo; es cuando le pido a la
suerte, unos añitos más de esta hermosa vida que me ha tocado vivir.
Andrés Rubido García

No hay comentarios:
Publicar un comentario