Después
de 9 años sin aparecer por mi pueblo, comienzo a hacer balance de las
circunstancias. Un balance con el que no trato de rendirle cuentas a nadie,
porque a Dios gracias, nada debo. Quizá me sienta en deuda con esos abrazos y
parabienes que me gustaría poder dar a
mis paisanos, a mis amigos, a mis parientes. A esa gran familia, que con lazos
de sangre o no, continuo manteniendo vivos en mi corazón.
Se
acerca el día más grande del pueblo, y cómo no, el de los marineros. Es la Gran
Festividad de la Patrona, el de nuestra Señora del Carmen, el de nuestra Virgen
más querida. Es el momento de comenzar a pensar en pintar los barcos y tenerlos
preparados para nuestro Gran Día por excelencia. Entre los entregados
componentes de nuestra famosa Danza de Arcos; ya comienzan a entrenar y soñar
despiertos con ese gran momento, en el que es muy difícil huir de las
emociones, al verlos danzar con respeto, con amor y con la ilusión que inunda
sus corazones alrededor de nuestra patrona, de la más querida.
Por
todo ello, y una vez más, sin ánimo de perder las esperanzas, continuo pensando
“El año que viene será” Aunque reconozco, que la distancia, solo me impide la
celebración de los abrazos, de convivir con todos vosotros esa hermosa
Festividad, así como de disfrutar un poco de ese bendito pueblo que me vio
nacer. También es cierto que no me olvidare nunca, del respeto y alegría con el
que vivo ese día, en este caso, invadido por algún nudo en mi garganta, que me
lleva a humedecer mis ojos, pero con todos vosotros en mi pensamiento, a los pies
de nuestra patrona, mientras contemplamos a nuestra danza de arcos
bailando al son de la banda de gaitas.
Andrés
Rubido García

Siempre es un placer leerte Andrés.
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