viernes, 9 de marzo de 2018

Por las nuevas generaciones



Mis sentimientos por ellos, se traducen en besos y abrazos, además de cumplir con sus ilusiones de niños. Es ahí, cuando me entristece el pensar en el planeta que les estamos dejando; en este mundo loco y climáticamente desequilibrado… Me siento impotente al ver que no basta con que nos esforcemos unas cuantas personas, entre las que me incluyo, procurando reciclar y… para que voy a enumerar todas las cosas buenas que se deben hacer, si a las más importantes no alcanzo. Son grandes las promesas de los gobernantes, que desde sus atriles se desgañitan, con las venas marcadas en sus gargantas, y que se quedan simplemente en palabras que se lleva el viento, y que deberían haber sido ejecutadas por los mandatarios de los grandes países industrializados; entre los que sabemos, existen muchos, cuyos personajes no quieren ni oír hablar del tema.  

Existe más que una demostración, toda una realidad llevada a cabo por la madre naturaleza: El calentamiento global, los diluvios o riadas acompañados de vientos huracanados, la cada vez más frecuente aparición de las trombas marinas o tornados,  la contaminación atmosférica. Y los comentarios de aquellos que se están volviendo muy populares: “En los años que tengo nunca había visto nada igual” Que el sistema está cambiando, es algo inequívoco; lo difícil es hacer entrar en razón, a esos señores que deberían echando mano de su poderío gubernamental, sumarse al esfuerzo del resto de países, que quizá con más realismo y visión de futuro, buscan la unificación global, para poder llegar a contrarrestar los daños que por culpa de intereses y de la ambición desmedida del ser humano, estamos poniendo en peligro el equilibrio climático de nuestro planeta. Todo sea, por las nuevas generaciones, que mientras se entretienen con sus juegos, no terminan de ver la cruda realidad, que aunque a paso lento, se nos acerca.

Andrés Rubido García

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