Mucho
el tiempo transcurrido sin mencionarte. A decir verdad, son pocas mis
reflexiones entre las que no figuras. Tal vez la razón, sea la morriña que me
asiste y que me acompaña desde hace tantos años… desde que encamine mis pasos
hacia tierras lejanas, donde me asenté y forme una familia. Un empuje e
iniciativa forzada por el mirar del mañana, que se anteponía siempre por delante, en aquella
época.
A
pesar del tiempo, hoy traducido en años,
entre los cuales te visité algunas veces y en las que me asaltaba la absurda sensación, de llegar a sentirme como un extranjero en mi
tierra. Divagaciones de la vida, en las que las circunstancias no siempre son
las mismas, aunque mis sentimientos por ti, por esa tierra que me vio nacer,
sigan tan fuertes y aferrados a ti como en aquellos días en los que comenzaba a
despertar a la pubertad, a la frágil madurez de mi mocedad. Tiempos en los que
mis sentimientos hacia ti, se encontraban enraizados, como si de un cordón
umbilical se tratase.
Si
supieras… me recreo contemplándote entre retratos como llamábamos entonces.
Imágenes que me invitan a recordarte con la misma fuerza y pasión de siempre.
Quizá por ello, agradezco de corazón a mis inolvidables compañeros, la buena
obra que hacen compartiendo dichas imágenes en facebook. Son por así decirlo,
toda una gran y reconfortante fuente de alegría, aunque en ocasiones, me
humedezcan los ojos, testigo inequívoco de ese nudo que se me forma en la
garganta… ¡Cada vez que te recuerdo!
Andrés Rubido García


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