lunes, 21 de agosto de 2017

Algo Grave está ocurriendo



Cuando en la mayor parte del mundo se “Lucha” por sustituir las guerras por el dialogo y el entendimiento; duele y cuesta creer, que estos actos terroristas estén sembrando a lo largo y ancho de este mundo, el terror, impregnado de sangre y muerte. Un mundo castigado por infinidad de guerras y conflictos, nacidos del caldo de cultivo que generan la ambición, el odio, la venganza, la sinrazón, y a veces, la omnipotencia del poder… Algo grave está ocurriendo, cuando ya caminamos por la segunda década de este recién estrenado siglo XXI. Cuando la ciencia y la tecnología, comienza a vislumbrar estudios llevados a la realidad en cosas que siempre hemos considerado ciencia ficción, y que se están convirtiendo en cosas normales de nuestro día a día… Algo grave está ocurriendo. 

Después de haber recorrido infinidad de caminos a lo largo de mi vida y cuando estoy en la antesala de mis sesenta y nueve cumpleaños, he llegado al convencimiento, de que en la vida lo más importante, reside y se establece entre la amistad de las personas, en el amor al prójimo. Confundimos las competiciones de los juegos, con el deseo de prevalecer por encima de todo y de todos, a costes muy elevados; tanto, que rayamos con la violencia, sin importarnos la gravedad de las consecuencias. Sería mucho más interesante mirarnos a los ojos de igual a igual, respetando nuestras posibles diferencias físicas y culturales; entre otras cosas, porque no importa el color de la piel de las personas, ni tampoco el color de sus ojos. Somos personas iguales, independientemente de sus religiones o culturas. Después de todo, no existe riqueza lo suficientemente grande, como para superar a la muerte. Es en esta vida, cuando nos tenemos que preocupar de la paz y felicidad compartida.  A veces… volver la vista atrás, nos ayuda e invita a mirarnos al espejo, a entender que cada cultura es distinta y tan respetable como las demás. Aprender a valorar las buenas obras, sin necesidad de subrayar las malas; simplemente ayudar dentro de nuestras posibilidades a corregirlas con razonamientos, nunca demandados. El papel de jueces debemos de eludirlo y dejar que sean los profesionales los que impartan justicia.

Creo que deberíamos de aprender a valorar la infinidad de obsequios que nos ofrece la vida. Presentes que distan mucho de dádivas materiales, siempre erróneamente ambicionadas, y que en una gran mayoría de casos, nos impiden una vida holgada y feliz. La amistad y el entendimiento entre las personas, fomenta el dialogo e incrementa las posibilidades de nuevas amistades, toda una inmensa riqueza. Quizá no esté de más entender, que no solo de pan se vive; pero siempre sin olvidar la necesidad de fomentar la idea de lo justo y necesario, para no caer en el pozo del abuso. Posiblemente se necesite de tiempo y paciencia, para analizar los comportamientos y razones que nos llevan con cierta ligereza a hacer uso de la violencia; para poder cambiar ciertas formas equivocadas de pensar, y que mientras nuestros responsables de la educación del comportamiento, estudian sobre ello; bueno sería que entre todos echando mano de nuestra voluntad, aportásemos nuestro granito de arena.

Andrés Rubido García

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