domingo, 19 de marzo de 2017

Aquellos maravillosos años



Intentar mirar hacia atrás apoyándome en los recuerdos, es “Huir” de la realidad, para dejarme arrastrar por esa seductora cascada, de interminables imágenes, que me hablan de una época maravillosa de mi vida. Difícil resulta quedarme contemplando tantos bellos momentos vividos, sin caer en la seductora curiosidad, de volver a revivirlos. Es como olvidarme del mundo que me rodea, aunque solo sea por un momento, para complacer los deseos del niño que vive en mí. 

A veces, después de haber revivido aquellos pasajes en los que me he perdido, recreándome en cada uno de ellos, hasta el punto de sentirme niño; vuelvo a la realidad, contemplándome las manos con las que he jugado al gua, a la billarda,  o ayudado a mi abuela a llenar una caja, con las sardinas compradas en el muelle.

Mentiría si no reconociera, que en cada uno de esos momentos, he sido fiel seguidor del niño que vive en mí, por mantener vivo en mi recuerdo aquel hombre, que con sus remos al hombro, se acercaba a mí, mientras jugaba en lo que era aquella ancha playa que entonces había frente a la casa del Canelo, y siempre me preguntaba ¿Sabes quen son? Hoy desde el más imborrable de los recuerdos, quiero felicitarte haya donde estés, y decirte que siempre estarás en mi pensamiento ¡¡Papá!!

Andrés Rubido García

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