lunes, 2 de enero de 2017

¡Lola te quiero!



Como cada aniversario, vengo a recordar el largo camino recorrido y cargado de los momentos compartidos en nuestra vida, que cada 2 de enero desde aquel 1973, decidimos hacer nuestra. A pesar de este 44 aniversario, me continúa pareciendo un corto camino, quizá, porque a pesar de algunos entresijos con los que la vida siempre nos sorprende; han sido muchos más aquellos que día a día, nos han invitado a continuar prosperando en un constante crecimiento de amor y felicidad. 

Bien es verdad, que la distancia ha marcado muchas veces nuestra insaciable sed de cercanía, de soledad; hasta el punto de entristecer nuestros ánimos, deseando el regreso a buen puerto. Regresos cargados de grandes momentos llenos de ansiedad y deseo, como siempre ha ocurrido a la esposa y a  la vida del marino. Grandes momentos llenos de besos y abrazos entre esposos e hijos, colmados de preguntas, de risas de felicidad compartida. Esa misma felicidad es la que cada año, con la llegada del 2 de enero, me recuerda mi compromiso conmigo mismo y cómo no, con mi compañera, el deseo honesto y puro de continuar enarbolando esa bandera de amor que nos une por cada día con más fuerza, y con más amor y cariño hacia nuestros hijos.

Solo quiero dejar constancia de que aun a pesar del ancho mar que en muchas ocasiones nos ha mantenido distanciados, en muchos 2 de enero, en muchas navidades, en muchas ocasiones a celebrar... Muchos, e incluso más, han sido los momentos en los que rodeado de esa marinera soledad y desde la distancia, te he gritado en silencio ¡Lola te quiero!

Andrés Rubido García

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