Como cada aniversario, vengo a recordar el largo camino recorrido
y cargado de los momentos compartidos en nuestra vida, que cada 2 de enero
desde aquel 1973, decidimos hacer nuestra. A pesar de este 44 aniversario, me continúa
pareciendo un corto camino, quizá, porque a pesar de algunos entresijos con los
que la vida siempre nos sorprende; han sido muchos más aquellos que día a día,
nos han invitado a continuar prosperando en un constante crecimiento de amor y
felicidad.
Bien es verdad, que la distancia ha marcado muchas veces
nuestra insaciable sed de cercanía, de soledad; hasta el punto de entristecer
nuestros ánimos, deseando el regreso a buen puerto. Regresos cargados de grandes
momentos llenos de ansiedad y deseo, como siempre ha ocurrido a la esposa y a la vida del marino. Grandes momentos llenos de
besos y abrazos entre esposos e hijos, colmados de preguntas, de risas de
felicidad compartida. Esa misma felicidad es la que cada año, con la llegada
del 2 de enero, me recuerda mi compromiso conmigo mismo y cómo no, con mi
compañera, el deseo honesto y puro de continuar enarbolando esa bandera de amor
que nos une por cada día con más fuerza, y con más amor y cariño hacia nuestros
hijos.
Solo quiero dejar constancia de que aun a pesar del ancho mar
que en muchas ocasiones nos ha mantenido distanciados, en muchos 2 de enero, en
muchas navidades, en muchas ocasiones a celebrar... Muchos, e incluso más, han
sido los momentos en los que rodeado de esa marinera soledad y desde la distancia,
te he gritado en silencio ¡Lola te quiero!
Andrés Rubido García
Andrés Rubido García

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