Queridos Reyes Magos,
es hoy cuando cargado de canas, necesito creer en vosotros, en vuestros mágicos
poderes, en esa virtud de poder dibujar la sonrisa en el rostro de tantos
niños, que cada 5 de enero, se adormecen ansiosos de ese nuevo despertar, y en
el que anhelan poder ver cumplidos sus sueños.
Sinceramente, no
pretendo pediros ninguno de aquellos desaparecidos y añorados juguetes, sería
una petición sencilla; pero sí me haríais el hombre más feliz del mundo, si
pudieseis llevar la sonrisa a esos niños que sufren ante las necesidades que
asedian a los no tan niños, a sus padres. Unos padres que por circunstancias de
la vida, se agolpan, conviviendo y dormitando, en los únicos inmuebles que este
sistema les permite….en las calles, soportando las más cruentas necesidades,
así como las inclemencias del tiempo.
Puedo comprender que
os este pidiendo algo que raya en lo imposible, y que en circunstancias
normales, me resultaría sencillamente eso…una quimera. Sin embargo, son
precisamente estas detestables circunstancias, las que me llevan a la imperiosa
necesidad de creer en vosotros, con más fe que cuando era niño…aquel niño que
se contentaba con aquel portaviones de hojalata, o aquella pistola que
disparaba tapones de corcho. Qué bonito
sería, si esta petición que os hago, esa quimera, se pudiese transformar
en la más bella de las realidades. Os lo
pide un abuelo, que si bien en su más tierna niñez, creía ciegamente en
vosotros; en esta noche, necesito quedarme dormido como cuando era niño,
soñando en ver cumplido mi deseo. Todo ello, porque son muchas las criaturas
que no tendrán que llevarse a la boca, muchas las que llorarán angustiadas por
las circunstancias a las que han llegado, ahogadas en la impotencia; una lacra
en la que los más poderosos les han sumido, arrastrándoles al sacrificio de
perder sus puestos de trabajo, sus hogares. Toda una vida, que han visto como
se la arrancaban de entre sus manos, al
amparo de una “Ley” que brilla por su ausencia…o quizá, por el mero y simple
hecho, de que esta se aplica de forma distinta. Sea como fuere, hablo de una
ley injusta y por así decirlo, inexistente y…puestos a pedir, podríais daros
una vueltecita por Belén, y aprovechando que el Niño ha nacido…solo con que le
brindéis unos presentes, seguro que os hecha un cable; cualquier cosa, por
conseguir que todos los niños juntos sonrían viendo sonreír a sus padres.
Andrés Rubido García

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