miércoles, 20 de febrero de 2013

Aprendiendo a…vivir



El haber aprendido a canalizar, y a aceptar los entresijos que esta maldita enfermedad haya podido crear en mi mente; después de haber sido catalogado con una  “incapacidad absoluta y permanente”, como consecuencia de la misma; la realidad ante la vida, y mi actitud ante la misma, pasa por vivir cada instante, cada momento con toda la fuerza que mi mente me permita en dicho instante, “esforzándome” en ver el lado positivo, hasta el punto de sentir en lo más adentro de mi ser, el deseo de reír a la vida, y con la misma intensidad, que si del primer instante se tratase. 

Creo que lo verdaderamente importante está en ese instante o presente vivido, quizá por ello, sea de la máxima importancia procurar que el resto de mi vida, pueda llenarlo de esos instantes, entre otras cosas, porque después de haber cruzado ese tétrico umbral, he llegado a la conclusión, de que mi vida está llena de un sinfín de cosas maravillosas, a las que no puedo responder con indiferencia; maravillas que están al alcance de todos y cada uno de nosotros; maravillas, que posiblemente, y aún que suene un tanto diabólico, haya tenido que cruzar esa puerta, para darme cuenta de la importancia de las mismas, de un simple instante, del presente. Algo tan maravilloso, como despertar cada mañana, con la capacidad de poder volver amanecer un día más.

Andrés Rubido García

No hay comentarios:

Publicar un comentario