jueves, 9 de febrero de 2012

La fuerza de la palabra


Con las yemas de mis dedos acariciando el teclado, y en mi mente, un manojo de ideas tropezando entre sí; a la búsqueda de aquella que terminará atesorando más fuerza, y que será la que determine el orden entre un gran número de palabras. Un apasionante juego de letras, palabras y frases, que una vez encadenadas, se perfilen como el encaje perfecto, como parte de un todo. Me atrevería a decir, como piezas de un puzle, en el que paso a paso, irá alimentando mi deseo por compartirlo.

Es la diosa inspiración, estimulada por ese deseo de compartir y tratar estilos, formas, opiniones, críticas…Una opción más, entre aquellas conocidas, con las que personalmente suelo inducirme en este tiempo de ocio. Tal vez lo esté utilizando, como una vía más de comunicación; algo que creo es imprescindible y necesario en nuestra forma de vida. Algo de lo que no debemos desprendernos, si en nuestro afán coexiste el deseo de mantener vivo el entendimiento y comunicación entre los humanos, para así poder ejercitar la comprensión, la tolerancia, el respeto y algo tan bello como el amor. Todo ello, haciendo de nuestro intelecto, una pluralidad de sentimientos positivos, que por cada día que pase, se muestren más extendidos y arraigados entre la humanidad.

Quizá debiéramos analizar la importancia de dichos sentimientos humanos, en nuestras comunicaciones, en el momento de plasmar el contenido de aquello que deseamos publicar o compartir. Entre otras cosas, porque será el verdadero estímulo, a través del cual, se sentirán lo suficientemente motivados nuestros lectores, como para entregarse a dicha lectura, con el mismo entusiasmo y deseo de leer, con la que el propio escritor llego a culminar. Esto ocurre, cuando el sentimiento es vivo y real, y no un simple cumulo de palabras rebuscadas y faltas de calor, honestidad, e integridad de dichos sentimientos.

Desde la cuna de nuestros orígenes, y a todo lo largo de la historia de la humanidad, ha quedado demostrada la fuerza y grandeza de la palabra. Reseña inequívoca de las relaciones sociales. Somos un maravilloso conjunto de criaturas muy especiales, con nuestros pros y nuestros contras, pero siempre a la búsqueda de ciertos reconocimientos, tanto propios como impropios; que nos estimulen a continuar y nos ayuden a rectificar en nuestras equivocaciones. Me atrevería a decir, que somos incondicionales bohemios de la civilización, estimulando incansablemente el ejercicio de la comunicación, a la búsqueda de un mundo más humano, a través de la palabra.

Andrés Rubido García


1 comentario:

  1. Felicitaciones tocayo... me gusta leerte,,un abrazo..



    Andres Eze. Gar.. Vid..

    ResponderEliminar