miércoles, 18 de mayo de 2011

Democracia y libertad


Por más que lo pienso, no acierto a entender la facilidad con la que tropezamos cada cuatro años, a la hora de ejercer el derecho a voto. Resulta increíble, que después de tantos años desde la transición, no nos hayamos dado cuenta del fenómeno bipartidista, del manejo que descaradamente se traen entre manos, los de siempre. Tan solo les preocupa maquillar los mítines y sobre todo buscar un eslogan que diga algo nuevo, algo que enganche y sirva para embaucarnos una vez más. 

Me atrevería a decir, que han perdido el respeto por los demás y hacia ellos mismos. La utilización del desparpajo con el que utilizan la demagogia se hace patente en cada uno de sus discursos cargado de todo, menos de sinceridades. Capaces de prometernos lo indecible, y de llenarse la boca para desacreditar, inculpar e insultar si fuere necesario a sus oponentes por un puñado de votos. Todo vale entre ellos, siempre y cuando vislumbren la más mínima posibilidad de continuar siendo o llegar a ser, el nuevo inquilino de la Moncloa.

Una vez más se repite, una vez más nos muestran su mejor perfil, sus mejores frases, sus más grandes promesas. Atrás quedan cuatro años de mutuos insultos, injurias y humillaciones; toda una penosa escalada de engaños y de donde dije digo, digo diego. Un largo camino recorrido, en el que el partido de gobierno ha necesitado tres largos años, para terminar dando sentido al significado de “recesión” y que para más inri, nada tenía que ver con la cruda realidad del momento. Una “recesión”, con la que según parece y entre sus lindas cejas el Señor Zapatero, intuía que perjudicaría mucho menos, que el hecho de comunicar lo que ya todos nos temíamos. Una vez más, engañaba a todo un pueblo, que en su momento lo eligió para que defendiera la buena marcha de esta España nuestra. 

Ni que decir tiene, que la oposición ha brillado por su ausencia; una oposición con el Señor Rajoy a la cabeza y desbordada en hacerle entender a su homologo en el gobierno, que se equivocaba de frase. Lo que todavía no han entendido estos señores, tanto por parte del gobierno, como de la oposición, cuando apenas nos separa un año para finalizar esta repugnante legislatura; que dicha mosca llamada crisis, rondaba desde hace tiempo, las orejas de todos los trabajadores españoles. Trabajadores quemados de tanta demagogia, quemados de ver como impasiblemente los máximos dirigentes de los partidos mayoritarios, faltando al respeto y compromiso con aquellos que les votaron, desperdiciaban su tiempo prodigándose insultos y calumnias mutuas. Conductas propias de personas poco éticas y faltas de responsabilidad para con el cargo que les ha sido otorgado por todo un pueblo.

Después de toda esta inútil legislatura, tengo que agradecer la respuesta de un pueblo que cansado de tanto engaño, paro, delincuencia, fraude, corrupción, etc.; ha salido a la calle con deseos de gritarle a estos señores las preocupaciones con las que conviven en el día a día. Son los sentimientos de un futuro incierto de muchos millones de ciudadanos, jóvenes en su mayoría. Un pueblo trabajador que se enfrenta por así decirlo, al fruto de la dejadez y falta de responsabilidad de aquellos, en los que un pueblo había puesto toda su confianza. Hoy un pueblo exhausto pero decidido a terminar con esta puesta en escena bipartidista.
 
El domingo 22 de mayo, los españoles de trece de las 17 comunidades, tenemos un compromiso como ciudadanos. Lo que ya no me queda tan claro, es si para entonces, tendremos despejado lo que nos interesa. Tan solo les invito a que recapacitemos y seamos cautos a la hora de entregar el timón, y lo pongamos al menos, de forma sopesada y juiciosa, en las de aquel grupo que más confianza nos inspire, y…que Dios reparta suerte, para así, poder llegar a buen puerto.

Andrés Rubido García

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