Me parece estar sufriendo una pesadilla, cada vez que imágenes tan duras y tremendamente primitivas, son realizadas por los que según parece y tengo entendido, son los encargados de velar por la seguridad ciudadana. Se les llena la boca a los señores gobernantes al hablar de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.
Me pregunto con que desparpajo contemplaran desde sus butacones disponibles en el lugar desde el que ejercen el desempeño de sus cargos; las incívicas acciones cometidas por los que formando parte de dicho cuerpo de seguridad, se encargan de repartir a diestro y siniestro, las ordenanzas tal cual recibidas. Quizá un poquito cargadas las tintas en dichos cometidos, o lo que es igual, demasiado ajustadas las ordenanzas dictadas.
Claro que aquí, al igual que en otros muchos desmanes, la culpa termina muriendo soltera porque no es digna de nadie, y termina saltando de mesa en mesa, hasta que se le obliga a dimitir a algún cabeza de turco, porque al parecer se han pasado en el reparto de palizas, de barbarie, de desahogar la furia de forma incontrolada. Tanto es así, que se olvidan de que están tratando con personas civilizadas, capaces de comprender y entender, que ya está bien de tanta injusticia y democracia disfrazada.
Creo que no se necesitan más pruebas que las últimas acciones cometidas, para darnos cuenta, de que son muchos los señores con don de cargo y asignaturas pendientes. Señores que han perdido el tren del progreso y la civilización, por hallarse demasiado entretenidos en sus preocupaciones de ascenso y enriquecimiento. Ya no necesitan más votos, ya se acabo la verbena de siglas, de las promesas, de los mítines. Ahora toca seguir con la misma música que antaño; mientras, las personas, las que entienden la democracia, las que pacíficamente han querido hacerse escuchar. Esas que conforman un todo, un pueblo que sufre y se desgañita la garganta gritándole a estos personajes faltos de valores y civismo: ¡¡¡Basta ya!!!
Andrés Rubido García

No hay comentarios:
Publicar un comentario