domingo, 28 de noviembre de 2010

Por una inmigración legal


Me pregunto: ¿Allá donde fuéremos, -terruños de los inmigrantes en cuestión- cuantos serían los que nos permitirían convivir en ellos y con ellos, con nuestras costumbres, respetándolas y con derechos a exigir y ser escuchados al igual que los propios nativos?, ¿Nos permitirían vestir según nuestras costumbres, o por el contrario nos exigirían ceñirnos a las suyas, amparadas por sus creencias y religiones?

Es tan arduo y complicado el tema, que creo debería debatirse entre los países que conformamos este viejo y sabio continente. No sin antes, haber llevado cada uno de los países a referéndum, dichas propuestas, con el fin de que fuesen los ciudadanos europeos en su conjunto, los que decidiesen por mayoría las exigencias prioritarias, entre las que figurasen obligaciones y derechos de los inmigrantes con documentación legal. Prohibiéndose y repatriando a sus países de origen, a todos aquellos, cuya entrada a cualquier país de la comunidad europea, se hubiese producido de forma clandestina o fraudulenta.

De ser así, posiblemente reduciríamos todos los temas negativos que se desprenden y genera dicha inmigración. Un tema candente y prioritario entre muchos de los que salpican y lastran el avance de un caótico cerebro europeo.

Andrés Rubido García

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