Pertenecemos
a una especie, que a pesar de auto-calificarnos como humanos, pululan
"personas" capaces de criticar sin conocimiento de causa, de
sacrificar y matar, aunque para ello tengan que olvidar cegados por su egoísmo,
por la envidia, o lo que es aún peor, por el odio nacido de lo más ruin de las
entrañas; de nuestra condición de ser humano.
A
veces me pregunto: ¿Somos tantas las personas que abusamos, hasta el punto de
hacer realidad, el popular dicho de: "ver en ojo ajeno la más
insignificante esquirla, y por el contrario, no ser capaces de ver la viga en
el nuestro?
Creo
que generalizamos a nuestro antojo, y medimos a la ligera con el rasero que más
nos convenga, dependiendo de la circunstancia del momento. Una mala costumbre
que se podría evitar, si fuésemos capaces de admitir, la necesidad de mejorar
en nuestras relaciones, en nuestros precarios comportamientos; de los que en
muchas ocasiones abusamos en demasía, anteponiendo por sistema y lamentable
costumbre, el eterno "Yo"
Somos
dados a dejarnos llevar con suma facilidad, por nuestros sentimientos, que
alentados por el morbo, llegamos a abrigar conductas equivocadas, de las que
más tarde y en silencio, nos arrepentimos.
Si
bien es verdad, que desde nuestra más corta edad, sentimos un enorme deseo de
imitar las acciones de nuestros mayores; no estaría nada mal, que comenzásemos
a plantearnos la posibilidad de aprovechar nuestra aletargada capacidad de
escuchar, complementándola, con la nada despreciable habilidad de pensar detenidamente;
para en lo sucesivo, evitar prejuzgar a la ligera.
Andrés
Rubido García

Que grande eres Hermano!! Gracias por tus silenciosas, humildes, pero contundentes y magistrales lecciones.
ResponderEliminar