Con la popular frase: "Zapatero, a tus zapatos", posiblemente y rememorando el origen de la misma, acertaríamos de lleno si se la aplicásemos al señor Zapatero, y no precisamente porque su apellido venga a recordarnos tan humilde y honrada profesión; sino más bien, por su capacidad de toma de decisiones, desgraciadamente nunca acertadas.
Desde aquella primera vez, en la que se le ocurrió convencer a toda una nación, de que la crisis que empezábamos a acusar con notoriedad, no era más que una "pequeña recesión"; hasta llegado su auto-convencimiento públicamente reconocido; hubo de pasar un gran periodo de tiempo, durante el cual y paralelamente, la destrucción de empleo junto a la destrucción de un gran número de PIMES, hizo que la gráfica descendiese en picado, alcanzando cifras nunca anteriormente conocidas, y que ha día de hoy, superan con creces los 4.000.000 de parados o desempleados.
Lastimosamente, de la economía de una España que él nos prometía boyante y poderosa, tan solo nos queda una gran cantidad de edificios sin terminar, en el que el color rojo de los ladrillos, contrasta con el oxido que comienza a apoderarse de unas grúas faltas de actividad. Un fenómeno que como todos sabemos, es el resultado del fin del boom del ladrillo. Algo que sumado a otra serie de engaños, o lo que es igual, el empecinamiento de querer mantener una falsa realidad de los hechos, y que han conducido al dicho señor, a tener que aceptar las críticas de sus oponentes, y como no, de todo un pueblo, que por su falta de transparencia y de decisiones acertadas, sufre con creces y jarabe de recortes, las consecuencias de una crisis en toda regla.
Bueno es que vayan tomando nota los señores del PSOE de Cádiz, a cuya ciudad y como siempre, le ha tocado padecer las consecuencias, de lo que por el momento son rumores, y que al parecer, afectaran de ser ciertos a obras tan importantes como: el segundo puente, la llegada del AVE, etc.; y posiblemente de rebote, perjudique nuestros acontecimientos de La Pepa. Un flaco favor para un PSOE, que deseoso de conquistar la alcaldía de esta ciudad gaditana, encontrará en dichos recortes y ralentizaciones de infraestructuras, un gran descenso de sus ansiados votos de cara a las urnas municipales.
Andrés Rubido García
Desde aquella primera vez, en la que se le ocurrió convencer a toda una nación, de que la crisis que empezábamos a acusar con notoriedad, no era más que una "pequeña recesión"; hasta llegado su auto-convencimiento públicamente reconocido; hubo de pasar un gran periodo de tiempo, durante el cual y paralelamente, la destrucción de empleo junto a la destrucción de un gran número de PIMES, hizo que la gráfica descendiese en picado, alcanzando cifras nunca anteriormente conocidas, y que ha día de hoy, superan con creces los 4.000.000 de parados o desempleados.
Lastimosamente, de la economía de una España que él nos prometía boyante y poderosa, tan solo nos queda una gran cantidad de edificios sin terminar, en el que el color rojo de los ladrillos, contrasta con el oxido que comienza a apoderarse de unas grúas faltas de actividad. Un fenómeno que como todos sabemos, es el resultado del fin del boom del ladrillo. Algo que sumado a otra serie de engaños, o lo que es igual, el empecinamiento de querer mantener una falsa realidad de los hechos, y que han conducido al dicho señor, a tener que aceptar las críticas de sus oponentes, y como no, de todo un pueblo, que por su falta de transparencia y de decisiones acertadas, sufre con creces y jarabe de recortes, las consecuencias de una crisis en toda regla.
Bueno es que vayan tomando nota los señores del PSOE de Cádiz, a cuya ciudad y como siempre, le ha tocado padecer las consecuencias, de lo que por el momento son rumores, y que al parecer, afectaran de ser ciertos a obras tan importantes como: el segundo puente, la llegada del AVE, etc.; y posiblemente de rebote, perjudique nuestros acontecimientos de La Pepa. Un flaco favor para un PSOE, que deseoso de conquistar la alcaldía de esta ciudad gaditana, encontrará en dichos recortes y ralentizaciones de infraestructuras, un gran descenso de sus ansiados votos de cara a las urnas municipales.
Andrés Rubido García

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