sábado, 13 de marzo de 2010

Asignatura pendiente

En días tan funestos, como los que desgraciadamente nos toca compartir, a través de las trágicas noticias que se cuelan en nuestros hogares, llenándonos de dolor, tristeza, rabia e impotencia. Me veo en la necesidad de hacerme eco de las mismas, protestando y solidarizandome con todos aquellos, que desde sus más profundos sentimientos, se sienten heridos e insultados moralmente.

Por todo ello, y consciente del esfuerzo realizado por la policía, en la búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo, tras un año y un mes de su trágica desaparición, y de los careos, interrogatorios e investigaciones llevados a cabo. Llego a la conclusión única, en la que ha día de hoy, tan solo podemos hablar de las toneladas de basura y tierra removida, así como el rastreo de ríos y canales; a los que podemos sumar, una larguísima lista de mentiras y contrariedades, por parte de los implicados en tan trágico suceso. Un asesinato en el que al parecer, las declaraciones obtenidas tras largas investigaciones, se derrumban como si de un castillo de naipes se tratase. Las irrisorias y estrafalarias coartadas, no se mantienen ni con alfileres. Es más, se contradicen o desmoronan en cada nueva declaración.

Por si fuera poco, los citados a declarar, alardean de sus mentiras y se ríen en las mismas barbas de las propias autoridades, sin importarles la repercusión que dichas conductas puedan generar.

Llegados a este punto y, dada la falta de endurecimiento del código penal, ante tales acontecimientos, no debe extrañarnos que tengamos que seguir soportando, la libre existencia de alimañas pululando, campando a sus anchas y alardeando de sus macabros delitos.

Quiero y deseo seguir confiando un poco más, en la capacidad de las mentes entendidas y responsables de dichas leyes, esperanzado en que un día no lejano, podamos hablar de un serio y riguroso endurecimiento del código penal, cuyos resultados, nos hablen a su vez de una reducción de tan macabros delitos. Sería como haber aprobado una de las asignaturas pendientes en la democracia de nuestro País

Vaya desde aquí, mi más sincero y respetuoso sentimiento de solidaridad, con los familiares de Marta, Yeremi, Clara, Desiré, Miriam, Antonia y por desgracia, tantas y tantas criaturas, que han tenido la mala suerte de tropezarse en su camino, con tan depravadas alimañas.

Andrés Rubido García

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