miércoles, 2 de enero de 2019

Por un amor sin fisuras


Desde aquel día en el que nos prometíamos ante el altar, "Aquel consentimiento recíproco que marido y mujer se dan en Cristo, y que nos constituyó en comunidad de vida y amor; tiene también una dimensión eucarística, así también como en el tiempo” Son 46 años de entendimiento, de procurar evitar, no tener que decir nunca “Lo siento” Desde aquel 2 de enero de 1973, nos hemos demostrado mutuamente, la capacidad de que aún no existiendo el entendimiento perfecto entre la pareja; nosotros creo que hemos llegado a una altitud, donde se nos brinda la confianza suficiente, de vislumbrar con más claridad, la capacidad de continuar navegando por ese mar de amor, en busca de ese horizonte de los 50. Te quiero mi vida. Nunca mejor dicho, “hoy te quiero más que ayer y menos que mañana”; aunque el crecimiento de ese cariño, no se pueda medir ni pesar, me queda demostrado, que al igual que en otras ocasiones te he dicho, “Despertar en cada amanecer, con un nuevo beso, con un nuevo ¡Te quiero! Es para mí, la plenitud de un amor que expresamos en cada caricia, en cada mirada, en cada sonrisa, en cada instante que pasa, sumando con el tiempo, esos días, que uno a uno, completan nuestra viva historia de cariño y amor, plagada de “Tic Tac” de reloj, que marca los instantes de nuestro amor. ¡Te quiero mi vida!
 
Andrés Rubido García

1 comentario: