jueves, 22 de marzo de 2018

A la memoria de Paco


Sin un adiós, sin apenas haber exhalado un lamento, como queriendo demostrar a aquellos seres queridos que en todo momento te han arropado, que no era para tanto. Todo ello, mientras en lo más adentro de tu ser, reinaba  la idea de querer despedirte sin fuerzas, ni deseo de hacerlo. 

A mi recuerdo aflora aquella última conversación que entre posturas incomodas y la necesidad de calmantes… me hablabas de la importancia de Carmen, tu ser más querido, de tu gran temor a verte sin ella. Yo ingenuo, pretendía restar importancia  a tu malestar, hasta el punto de decirte, que se podía tratar de un estado transitorio, y que detrás vendría la mejoría… Paco, yo sé que no te has ido, quizá no te halles entre nosotros físicamente, quizá no podamos abrazarnos como solíamos hacer en cada uno de nuestros encuentros; pero para mí, al igual que para Carmen, para tus hijas, yernos, hermanos y demás familiares; de distinta manera para tus nietos y nieta, que aún son muy pequeños,  para todos aquellos que te han querido y te quieren; para todos los que hemos sabido disfrutar de tu compañía, sigues habitando entre nosotros, en nuestros corazones, en ese recuerdo que permanecerá con nosotros hasta el final de los días, entre aires de Caleta, de tu Cádiz, que nos relaciona contigo, y cómo no de tus amigos caleteros. 

Perdóname por aquella mentirijilla piadosa, al tratar de convencerte de que tu serio problema no tenía importancia. Perdóname…  Si me quedo con el vivo recuerdo de tu manera de ser, por el placer que para mi representa haberte conocido. Perdóname si no me despido de ti, perdóname si no te digo adiós, porque estás vivo en mi  corazón.
Andrés Rubido García

viernes, 9 de marzo de 2018

Por las nuevas generaciones



Mis sentimientos por ellos, se traducen en besos y abrazos, además de cumplir con sus ilusiones de niños. Es ahí, cuando me entristece el pensar en el planeta que les estamos dejando; en este mundo loco y climáticamente desequilibrado… Me siento impotente al ver que no basta con que nos esforcemos unas cuantas personas, entre las que me incluyo, procurando reciclar y… para que voy a enumerar todas las cosas buenas que se deben hacer, si a las más importantes no alcanzo. Son grandes las promesas de los gobernantes, que desde sus atriles se desgañitan, con las venas marcadas en sus gargantas, y que se quedan simplemente en palabras que se lleva el viento, y que deberían haber sido ejecutadas por los mandatarios de los grandes países industrializados; entre los que sabemos, existen muchos, cuyos personajes no quieren ni oír hablar del tema.  

Existe más que una demostración, toda una realidad llevada a cabo por la madre naturaleza: El calentamiento global, los diluvios o riadas acompañados de vientos huracanados, la cada vez más frecuente aparición de las trombas marinas o tornados,  la contaminación atmosférica. Y los comentarios de aquellos que se están volviendo muy populares: “En los años que tengo nunca había visto nada igual” Que el sistema está cambiando, es algo inequívoco; lo difícil es hacer entrar en razón, a esos señores que deberían echando mano de su poderío gubernamental, sumarse al esfuerzo del resto de países, que quizá con más realismo y visión de futuro, buscan la unificación global, para poder llegar a contrarrestar los daños que por culpa de intereses y de la ambición desmedida del ser humano, estamos poniendo en peligro el equilibrio climático de nuestro planeta. Todo sea, por las nuevas generaciones, que mientras se entretienen con sus juegos, no terminan de ver la cruda realidad, que aunque a paso lento, se nos acerca.

Andrés Rubido García