Disfrutar de la paz en la que me sume esa soledad buscada,
como puerta de entrada a mis deseos. Esa armonía, con la que termino por
introducirme por ese bulevar del silencio, por el que inconscientemente me siento
transportado hacia ti. Todo ello, gracias a este excelso milagro de la mente, por
el que puedo permitirme callejear por tus calles, cruzándome con mi gente. Es
como soñar despierto buscándote caprichosamente hasta encontrarte, y solo así…dejándome
llevar hasta poder alcanzar a contemplarte y sentirme libre como cuando era un
niño. Volver a jugar por cualquiera de tus inolvidables rincones de ensueño,
entre los variados sones que me llegan desde los caños de la fuente de la
plaza; de las mujeres del lavadero, mientras juego con mis amigos en el recreo,
de tantos y tantos recuerdos convertidos en realidad y que a pesar de los años,
mantengo vivos y frescos, como este amor que me mantiene ligado a ti a pesar de
la distancia y del tiempo.
Quien no recuerda ir a la casa de la peta a comprar aquellos
adoquines, los higos, o el mismo pan de higo. Me parece estar degustando esos
típicos sabores, sin olvidarme de las tortillas de marisco (Berberechos). Que
no daría yo, por volver a sentir de nuevo aquellos sencillos y añorados placeres,
frutos de las estrecheces, a pesar de las cuales, vivíamos enfrascados en aquel
gran patio de la ignorancia, en el que se nos permitía convivir entre aquellas
recetas cocinadas por aquellas benditas e inolvidables manos de nuestra madre,
y en cuyo cocinar, ponía todo el amor necesario, hasta alcanzar el maravilloso
sabor de aquel caldo de nabizas o de berzas; las sardinas lañadas, las chaolas,
los roscones, etc. Todo lo suficiente, para terminar jugando después de la
escuela, con aquellos juguetes, que a pesar de haberse quedado en aquel mundo
de blanco y negro, siguen vivos a todo color en mi recuerdo.
Cariño, te diría tantas cosas, y… ¿por qué no? Si a pesar de
la distancia vivo enamorado de ti, y como no estarlo cuando los sentimientos
son nacidos del mismo seno del amor, cuando te deseo como si de mi amada se
tratase, y que aunque no sea así, eres mi rincón madre, seno donde nací. Como
no expresar todo lo que por ti siento, cuando te quiero tanto Cariño mío.
Andrés Rubido García

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