Morriña, añoranza, evocación...Palabras que definen sin lugar a dudas los sentimientos que me atan a ti, como si de un cordón umbilical se tratase. Dulces lazos de unión, que utilizo para introducirme por la senda del recuerdo, como único atajo por donde mí motivado deseo de verte y creerte cerca, se basta para sentirme transportado hacia ti en la distancia y en el tiempo. Es poco y es todo; es poco porque los sueños, sueños son, y todo, porque cuando nada es cierto, cuando solo mi imaginación es la que me permite “Disfrutar” de ti, a través de los recuerdos que moran en mí; grandes son mis alegrías. Quizá, el hecho de saber que solo puedo visitarte, me ha servido para acostumbrarme a disfrutar de ti aunque solo sea a través de los recuerdos.
Has sido y eres para mí la piedra angular de mi vida, el soporte de los principios de un pixin que no tuvo la suerte de poder disfrutar de la crianza y educación de mis padres biológicos. Un pixin que desde su más tierna infancia tuvo que soportar el vivir la cruda realidad de la emigración. Después de todo, doy gracias y celebro aquel regreso con el que pude al menos afianzar mis raíces de pixin disfrutando de los míos; y no me refiero precisamente a mi más intimo entorno familiar, al que tampoco culpo por tener que sucumbir ante la mala suerte. Cuando hablo de los míos, lo hago desde la sinceridad y desde el puro sentimiento de cariño, hacia esa gran familia de tíos y primos, los cuales siempre me correspondieron desde su lado más tierno y sincero, de cariño y afecto.
Aquella fue una época crucial de mi vida, de avatares, de sinsabores y de alegrías. Una época, en la que a pesar de las estrecheces y algunas que otras carencias, pude afianzar y nunca mejor dicho, unas raíces que por cada día que pasa, mayor es mi preocupación por alimentarlas de amor, de cariño; de regarlas a través del teclado con recuerdos como este. Unas raíces que se aferran con más fuerza a lo más íntimo de mí ser, alimentando aquellos deseos que son por así decirlo, producto de la carencia que arrastro. Una carencia basada en la falta de presencia, auspiciada por la lejanía de todos ellos, de mis amigos y compañeros y porque no, de todos y cada uno de los habitantes del pueblo, de mi pueblo, de mi gente, de mis paisanas y paisanos…de Cariño.
Andrés Rubido García

No hay comentarios:
Publicar un comentario