viernes, 10 de septiembre de 2010

¿Culpable...o inocente?

Un día más...que comienza cargado de contrariedades y fatalidades; y como siempre, impregnado de una ironía que a su vez, desprende el vasto aroma de la injusticia, sacudida por las medias verdades. Todo ello, producto de los constantes errores cometidos por esta incorregible sociedad, que un día tras otro, han convertido en una costumbre reiterativa, y casi compulsiva, el dichoso dicho popular, según el cual, continuamos tropezando con el ya vejestorio pedrusco.

Creo que nos excedemos, al abusar y hacer nuestras, ciertas responsabilidades que no nos corresponden, aplicando sobre nuestros semejantes, juicios de valor, que en una gran mayoría de casos, quedan fuera de lugar; y que dicho sea de paso, son responsabilidades, que tan solo y únicamente dependen y conciernen a personas autorizadas y en algunos casos colegiadas.

Para bien o para mal, no podemos continuar obrando a la ligera, imputando o defendiendo a personas, por ciertas causas de las que desconocemos los hechos. Ni que decir tiene, las veces en las que los propios medios de comunicación, se ven obligados a desmentir ciertas noticias; ya sea por la pretendida urgencia, que persigue a la consabida primicia a la hora de publicarla, o por el simple hecho, de haber recabado información de fuentes poco fidedignas.

Creo que no podemos acreditar ni desacreditar, como si de un juego se tratase, el merecimiento o no, hacia una o varias personas por causas atribuibles. Somos muy dados a llevar o llevarlas en volandas hacia un pedestal, del que poco más tarde, tiraremos, insultaremos y poco menos que lincharemos, con adjetivos y calificativos, totalmente fuera de las exigencias de un vocabulario meramente civilizado y correcto. Todo ello, gracias a una propaganda nacida del seno de personalidades, con cierta capacidad de poder social o político; que a su vez, aprovechando la cobertura de los medios, pecan de ligereza a la hora de ensalzar o degradar, sin haber tenido la más mínima y obligada precaución de indagar a la persona o personas en cuestión.

Andrés Rubido García

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