-->
Tan pequeño
como su nombre, y con la mayor parte de su población viviendo bajo el umbral de
la pobreza. Intenta resurgir un país, que ha día de hoy es el más pobre de todo
el continente americano y uno de los más desfavorecidos del mundo. Víctima del
abuso de su limitada riqueza forestal, un recurso del que en su día fue su gran
potencial económico, hoy devastado. Pero no acaban aquí sus esfuerzos
desesperados y penurias; quizás por aquello de que “A perro flaco todo son
pulgas”. A sus no pocas miserias, tenemos que sumar las no pocas desgracias y
para más jodienda, conocidas como “fenómenos naturales”. A penas
a transcurrido un año de las devastadoras tormentas tropicales; cuando un
terremoto nacido de las entrañas del puñetero infierno. Fruto del consabido
cambio climático, siembra el terror, dejando a su paso desolación, muerte y una
inmensa y amarga impotencia entre sus ya deleznables habitantes.
Entre tanta
miseria, entre tantas voces casi ahogadas por el llanto pidiendo ayuda, escucho
el rumor de unas cuantas entidades bancarias, deseosas de aprovechar el tirón,
para engordar sus intereses, cobrando de las humanas acciones, el echo de
querer transferir lo que buenamente cada ser humano, tocado en sus sentimientos
más profundos, puede aportar.
Una
grandiosa acción nacida de la buena gente que existe, en contraste con las
retorcidas intenciones de algunos grandes capitalistas. Buenas personas que
desean desde sus precarias y trastocadas economías, como consecuencia de la puñetera
crisis que nos ahoga, y en un esfuerzo nacido del más puro sentimiento humano,
ayudar a engordar el capital necesario con el que poder comenzar a hacer frente
a tanta desgracia, en un país olvidado de la mano de Dios y del cual, los
grandes solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena.
Por todo
ello, y desde aquí me gustaría, dar un toque de atención a los dirigentes y
accionistas de dichas firmas bancarias, en la esperanza de que este mensaje les
sirva por un momento; al menos mientras duren estas buenas acciones, para
desprenderse de su buen interpretado papel de “Buitres al acecho”, y tengan a
bien el cambiarlo por el de personas, con un pequeño toque de sentimiento
humano.
Andrés
Rubido García

No hay comentarios:
Publicar un comentario