Recuerdo aquella primera vez en la que mis ojos se posaron en ti, en la que mi mente inmortalizó tu imagen para no volver a olvidarla. Desde entonces, muchos han sido los buenos y malos momentos compartidos; aún así, han sido tantos los buenos, que los malos prefiero dejarlos en el baúl del olvido. Entre otras cosas, por tratarse de circunstancias ajenas a nuestra voluntad. No puedo presumir de ser la pareja perfecta. Pero si puedo sentirme afortunado de haberte llevado al altar.
Hoy, al cabo de los años, entre risas y lágrimas, capeando el temporal en medio de ese mar de incertidumbres, que se extiende a lo largo y ancho de esta vida, por el que nos vemos obligados a continuar remando; tan solo siento celos y envidia, de no haber sido la soledad que te rodeaba en mis largos periodos de ausencia. Largos e interminables periodos, en los que mutuamente nos decíamos y repetíamos en silencio, todo el amor que nos teníamos. Y es aquí, en estas circunstancias vividas, en las que no puedo compartir el dicho de: "La distancia es el olvido". Cuanto mayor era la distancia y el transcurrir del tiempo, mayor era mi deseo por verte, abrazarte, y mucho mayor el tiempo, que mi mente dedicaba a mantener viva tu imagen, como un fiel compromiso de aquella primera vez que te vi.
Muchas han sido las veces en mi adolescencia, en las que me he preguntado: ¿Que hay de cierto sobre el amor?, ¿Que sentimientos son los que lo definen?, etc. De todas esas preguntas sin respuesta, tan solo puedo dar luz a mis propios sentimientos, expresando esos momentos compartidos contigo, en los que mi corazón multiplicaba sus latidos y una agradable e inexplicable sensación me invadía, cuando al final de cada uno de aquellos largos periodos, alcanzaba a abrazarte entre mis brazos y susurrarte al oído entre beso y beso "Te amo"
Nada que ver con un día ni con un momento, quizá porque no existe el día ni el momento señalado. Tanto es así, que podía esperar ese día, esa fecha más o menos señalada para decírtelo. Como ves, a tan solo diez días de tu próximo cumpleaños, quiero que sepas que mi amor por ti sigue vivo, y te lo digo ahora, porque es de la única forma que puedo calmar mi sed de amor, porque no puedo esperar diez días, porque en esos diez días serán innumerables las veces que te lo volveré a decir. Porque es un amor que se alimenta y crece por cada día que pasa, por cada momento, por cada mañana en la que me despierto a tu lado y la vida me sonríe permitiéndome como premio a mi constante amor por ti, besarte en cada amanecer.
Andrés Rubido García
Hoy, al cabo de los años, entre risas y lágrimas, capeando el temporal en medio de ese mar de incertidumbres, que se extiende a lo largo y ancho de esta vida, por el que nos vemos obligados a continuar remando; tan solo siento celos y envidia, de no haber sido la soledad que te rodeaba en mis largos periodos de ausencia. Largos e interminables periodos, en los que mutuamente nos decíamos y repetíamos en silencio, todo el amor que nos teníamos. Y es aquí, en estas circunstancias vividas, en las que no puedo compartir el dicho de: "La distancia es el olvido". Cuanto mayor era la distancia y el transcurrir del tiempo, mayor era mi deseo por verte, abrazarte, y mucho mayor el tiempo, que mi mente dedicaba a mantener viva tu imagen, como un fiel compromiso de aquella primera vez que te vi.
Muchas han sido las veces en mi adolescencia, en las que me he preguntado: ¿Que hay de cierto sobre el amor?, ¿Que sentimientos son los que lo definen?, etc. De todas esas preguntas sin respuesta, tan solo puedo dar luz a mis propios sentimientos, expresando esos momentos compartidos contigo, en los que mi corazón multiplicaba sus latidos y una agradable e inexplicable sensación me invadía, cuando al final de cada uno de aquellos largos periodos, alcanzaba a abrazarte entre mis brazos y susurrarte al oído entre beso y beso "Te amo"
Nada que ver con un día ni con un momento, quizá porque no existe el día ni el momento señalado. Tanto es así, que podía esperar ese día, esa fecha más o menos señalada para decírtelo. Como ves, a tan solo diez días de tu próximo cumpleaños, quiero que sepas que mi amor por ti sigue vivo, y te lo digo ahora, porque es de la única forma que puedo calmar mi sed de amor, porque no puedo esperar diez días, porque en esos diez días serán innumerables las veces que te lo volveré a decir. Porque es un amor que se alimenta y crece por cada día que pasa, por cada momento, por cada mañana en la que me despierto a tu lado y la vida me sonríe permitiéndome como premio a mi constante amor por ti, besarte en cada amanecer.
Andrés Rubido García
