viernes, 16 de abril de 2010

Carnaval... ¿En febrero o en junio?


Creo que como ciudadano, tengo el deber de expresar mis sentimientos y opiniones, sobre los acontecimientos que se puedan derivar o deriven, de los cambios, o nuevas premisas concernientes a la ciudad que me vio crecer y a la que de mucha honra, me siento orgulloso de pertenecer.

Por otra parte, me avala el derecho del contribuyente, que dicho sea de paso, llegado su momento y al igual que muchos otros conciudadanos, hace tambalear mi ya escasa economía cada seis meses. Dicho esto, y sin pretender desviarme de lo que hoy me ocupa; decir que en medio de este mar de aguas turbulentas, resulta complicado analizar y entender, si la mayor parte de los malos entendidos, discrepancias o contradicciones entre los distintos partidos políticos, amén de sectores en defensa de temas tan peliagudos como fueron o siguen siendo: El edificio de la aduana, antigua Escuela Náutica, el nombre del segundo puente, etc., etc., son nacidos del imprescindible razonamiento, o por el contrario, de la más pura y detestable cabezonería.

Como saben, se ha suscitado un nuevo y polémico debate, concerniente a uno de nuestros más respetuosos y entrañables acontecimientos. Les hablo como no podía ser de otra manera, de nuestro querido Carnaval.

En mi opinión, y sin pretender menospreciar las demás; me remito simple y llanamente, a aquellas que se fundamentaran y afanarán, en hacernos pensar en la cantidad de veces, que hemos tenido que quedarnos sin cabalgatas, sin coros en la plaza; argumentándonos las consecuencias de las inclemencias del tiempo y lógicamente, en su desbordado afán por tunearnos la moto.

Piensan y creen además, que la única traba que nos impide trasladarlo a la temporada estival, se debe al cariño que le podamos tener a ese bendito mes de febrero, y que dicho fundamento, no es más que la relación de: febrero-Carnaval. Ni que decir tiene, que febrero ha sido y es la madre del carnaval y por supuesto, que estoy en contra de cambiarle el nombre a tan entrañable fiesta.

Mi opinión personal, desecha totalmente la posibilidad de pretender romper, la correlación de los cuarenta días que median, entre el comienzo del carnaval y el de la Semana Santa. ¿Se acuerdan ustedes del Jueves de Corpus gaditano? ¿qué fue de él?.

Está comprobado, que siempre que se han llevado a cabo, cambios en celebraciones tradicionales, nunca se ha contado con la opinión del pueblo, o lo que es igual, con la opinión del contribuyente.

Yo personalmente, no pretendo desechar ninguna de las opiniones que se puedan suscitar al respecto. Pero si de verdad estimasen mínimamente la verdadera tradición de dicha fiesta; seguro que les dolería tener que regresar a las "Fiestas típicas gaditanas". Esta es una fiesta del pueblo y para el pueblo, y nada ni nadie, debe trastocar lo que de toda la vida ha sido y debe continuar siendo, el disfrute de los gaditanos. Tan solo la mala o buena suerte que las inclemencias del tiempo nos depare, podrán permitirnos o no, disfrutar de nuestro carnaval. Entre otras cosas, porque no me imagino la madruga de un Viernes santo en pleno mes veraniego.

Andrés Rubido García

miércoles, 7 de abril de 2010

Malversadores de fondos profundos

Cuanto más lo pienso, más me pierdo entre los medios de información, por querer entender mínimamente, como esta España nuestra, puede seguir respirando, a pesar de la desbordada proliferación y abuso desmedido, en prácticas tan mal vistas y tan perseguidas, como son: cohecho, malversación, tráfico de influencias, y alguna que otra mala costumbre, adoptada por ciertos personajes; que si bien hubo un tiempo, solíamos decir de ellos, aquello de: "Quien lo diría", hoy apenas nos extrañamos.

Cuanto más esmerado en sus cuidados y sus formas, es el personaje, más gordo es el "pelotazo" con el que nos sorprende. Claro que mientras se comenta, se rumorea y se marea la perdiz; al dichoso personaje, no se le caerá la cara de vergüenza al contradecir y desmentir, todo aquello de lo que se le acusa. Es por así decirlo, un "caradura" en toda regla; aunque aquí, deben perdonarme que desconozca, el nuevo calificativo con el que hoy se hace referencia a estos sinvergüenzas.

El problema de estos señores, reside en el potencial atractivo de Don dinero; y aunque suelen decir que este no hace la felicidad, yo creo que ayuda de cojones, y buena prueba de ello, es lo bien que dichos señores se han aprendido el dicho. Nada más que hay que ver, lo bien que visten y los carros que gastan.

Sinceramente y sin querer desviarme de la razón que me ha puesto delante de mí teclado, debo decir que a todos estos personajes, les ha venido como anillo al dedo, la moda de los nuevos calificativos, al menos para disimular de forma gilipollas, el verdadero calificativo con el que siempre hemos señalado a estos personajes. Personajes, que siempre, ya sea de guante blanco o de cuero, no dejaba de ser un ladrón y en estos casos, en potencia, que no pudiendo soportar el tren de vida que lleva, "Viviendo de puta madre", da rienda suelta a su imaginación por conseguir un sueño, cuyo despertar entre rejas, contraste de manera diabólica con su ambicionado futuro.


Andrés Rubido García